Economía

El Niño: Qué deben hacer las Mipymes para proteger sus negocios

Óscar Chávez

De acuerdo con el último reporte oficial del ENFEN (junio 2026), el Fenómeno El Niño (FEN) se extenderá hasta el verano de 2027, con una alta probabilidad de alcanzar magnitudes de impacto fuerte (48 %) a moderada (43 %) en la costa peruana.

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Estas condiciones elevan el consumo y el gasto en energía eléctrica y refrigeración, reducen la demanda de productos vinculados a la campaña de invierno y provocan incrementos en los precios de alimentos, materias primas, combustibles y otros insumos esenciales. Este escenario exige una preparación inmediata de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) y que se adopten medidas preventivas con la debida anticipación.

Entre las principales limitantes que enfrentan las Mypes ante eventos climáticos extremos, es la poca capacidad financiera para absorber campañas bajas, limitada diversificación de proveedores, así como escasos mecanismos para enfrentar paralizaciones prolongadas en sus operaciones.

IMPACTO POTENCIAL

Las regiones con mayor exposición potencial al FEN: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Ica y Cajamarca, tienen una importancia estratégica para la economía peruana. En conjunto generan el 23.7 % del PBI nacional, concentran el 33.3 % del PBI agropecuario, el 60.7 % del PBI pesquero, el 25.7 % del PBI manufacturero, el 21.0 % del comercio y el 22.9 % del transporte. En estas mismas regiones residen más de 2.3 millones de personas en condición de pobreza monetaria, por lo que los impactos del Fenómeno El Niño no solo afectan la producción sino también el bienestar social.

Asimismo, estas regiones concentran alrededor de S/51 674 millones en créditos del sistema financiero, equivalentes al 11.2 % del crédito nacional, lo que incrementa el riesgo de deterioro de la cartera crediticia ante interrupciones prolongadas de las actividades económicas. Desde el punto de vista empresarial, albergan 499 723 Mipymes, equivalente al 21.4 % del total nacional, por lo que una estrategia preventiva focalizada puede reducir significativamente las pérdidas económicas y preservar el empleo.

En cuanto a la exposición de empresas se observa que el sector comercio concentra, por amplio margen, el mayor número de Mipymes potencialmente afectadas por el FEN. En los siete departamentos analizados existen 228 344 empresas comerciales, lo que representa alrededor del 82 % de las empresas consideradas en estos cinco sectores económicos. Este resultado refleja que cualquier interrupción en las cadenas de abastecimiento, el transporte o el acceso a los establecimientos comerciales tendría un impacto significativo sobre el abastecimiento de bienes, el empleo y la actividad económica regional.

El segundo sector con mayor exposición es el transporte terrestre, con 34 897 empresas (12.6 % del total). Este resultado es especialmente relevante porque el transporte constituye el principal vínculo entre productores, comerciantes y consumidores. Los desbordes de ríos, inundaciones o interrupciones de carreteras pueden afectar simultáneamente la distribución de mercancías, incrementar los costos logísticos y generar desabastecimiento en las zonas afectadas.

En contraste, el sector agropecuario (7480 empresas), manufactura textil (4920 empresas) y pesca (2110 empresas) representan una menor cantidad de empresas; sin embargo, su importancia económica trasciende el número de unidades productivas. Estos sectores generan una parte importante del empleo y abastecen cadenas productivas estratégicas, por lo que las pérdidas ocasionadas por eventos climáticos extremos pueden extenderse hacia el comercio, la industria alimentaria y las exportaciones.

A nivel territorial, La Libertad concentra el mayor número de empresas expuestas en casi todos los sectores, destacando 57 412 empresas comerciales, 10 014 empresas de transporte, 1995 agropecuarias y 1,305 manufactureras textiles. Le siguen Piura, con 41 299 empresas comerciales y 5880 empresas de transporte, e Ica y Áncash, que también presentan una elevada concentración empresarial. Estos departamentos deberían constituir la primera prioridad en las estrategias de prevención, mitigación y continuidad operativa dirigidas a las Mipymes.

AGENDA MYPYMES

La preparación empresarial debe concebirse como una estrategia integral de gestión del riesgo y no únicamente como una respuesta de emergencia. Cada empresa debería elaborar un Plan de Continuidad del Negocio que identifique procesos críticos, responsables, protocolos de actuación y proveedores alternativos, con el fin de mantener las operaciones aun cuando se produzcan inundaciones, interrupciones de carreteras o fallas en los servicios básicos.

En materia operativa, resulta recomendable proteger inventarios mediante estanterías elevadas, revisar techos y drenajes, asegurar maquinaria y equipos, mantener inventarios mínimos de seguridad y diversificar proveedores y rutas logísticas. Estas acciones reducen la probabilidad de paralización y desabastecimiento.

Desde la perspectiva financiera, las Mipymes deberían fortalecer su liquidez, reducir gastos no esenciales, acelerar la cobranza de cuentas por cobrar, negociar preventivamente líneas de crédito y revisar la cobertura de sus seguros. Dada la limitada inclusión financiera y el elevado costo del crédito para este segmento empresarial, depender de financiamiento de emergencia puede comprometer la continuidad del negocio.

La transformación digital constituye otro mecanismo fundamental de resiliencia. El uso de comercio electrónico, WhatsApp, billeteras digitales, delivery, facturación electrónica y almacenamiento de información en la nube permite mantener la relación con los clientes aun cuando los establecimientos físicos deban cerrar temporalmente. Finalmente, cada sector económico debe adoptar medidas específicas: el comercio reforzando inventarios críticos y canales digitales; restaurantes asegurando proveedores alternativos; agricultura mejorando drenajes; manufactura protegiendo maquinaria; transporte diseñando rutas alternas; turismo implementando políticas flexibles de reprogramación; y construcción ajustando cronogramas y reforzando la seguridad de las obras.

Finalmente, aunque el FEN representa un importante desafío para las Mipymes, también puede generar nuevas oportunidades de negocio. Las empresas que anticipen los cambios en la demanda, adapten su oferta y fortalezcan sus capacidades operativas y comerciales estarán mejor preparadas para mitigar sus pérdidas e incluso incrementar sus ventas en algunos segmentos del mercado.

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