Economía

Cómo prevenir riesgos laborales ante El Niño

Juan Vargas Sánchez

La prevención de riesgos laborales es otro sector que las empresas deben tomar en cuenta ante la previsible ocurrencia del Fenómeno del Niño Costero y del cambio climático en general.

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Henar Álvarez Cuesta, catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de León, de España (mayo de 2026), acaba de publicar en la revista Justicia & Trabajo, una investigación “Impacto del cambio climático en la prevención de riesgos laborales”, en la que describe los riesgos y las medidas que se pueden tomar.

Los nuevos riesgos laborales motivados por las condiciones climáticas incluyen los fenómenos meteorológicos adversos -como las inundaciones y lluvias torrenciales-, altas temperaturas, enfermedades causadas por vectores y las zoonosis; todos los cuales pueden presentarse en las regiones afectadas por El Niño Costero.

La investigadora señala que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) llevan advirtiendo desde los años 90 del siglo pasado de la existencia de una emergencia climática y de sus consecuencias hasta el punto de que es preciso asumir que ya ha producido mutaciones irreversibles cuyos efectos se prolongarán durante milenios debido a la acción humana. Así que lo que queda es mitigación y adaptación.

La investigadora señala que todos estos eventos tienen efectos sobre la salud laboral y que los más afectados suelen ser quienes tienen los trabajos más precarios.

LLUVIAS E INUNDACIONES

Las empresas deberían tener identificado a su personal según su nivel de exposición a una inundación o a la lluvia torrencial, para poder tomar acciones específicas en caso de presente la emergencia.

Además, las empresas deben contar con protocolos de actuación debidamente comunicados al personal, incluyendo en relación con su traslado desde o hacia el lugar de trabajo.

Como es de suponer, los canales de comunicación deben activarse de forma bidireccional, para permitir al personal consultar o resolver dudas sobre cómo deben actuar.

ALTAS TEMPERATURAS

Álvarez señala que el término calor excesivo se refiere a situaciones muy variables y que debe ser analizado por la empresa, aunque, en general, podría establecerse como el hecho de trabajar con temperaturas por encima de los 30° a 32°, según el nivel de intensidad de las acciones que deben desarrollarse.

Los aumentos de temperatura y olas de calor generan estrés térmico que pueden evidenciarse desde la fatiga hasta el sarpullido, síncopes, calambre o edema, insolación, agotamiento y el agravamiento de enfermedades cardiovasculares o respiratorias. Además, de producir sueño y disminución de los reflejos y los procesos mentales, por lo que ocasionan más accidentes. La OIT ha calculado que cada año se atribuyen únicamente al calor excesivo 22.85 millones de lesiones profesionales y 18 970 muertes.

La recomendación general es no trabajar en condiciones de calor excesivo, pero si ello no fuera practicable, no se debería permitir el aislamiento de los trabajadores, ventilación (tener en cuenta que si la temperatura externa es mayor a 36°, la ventilación hará que sientan más calor), establecer ciclos de trabajo-reposo, uso de ropa de protección, hidratación obligatoria, entre otros.

ZOONOSIS

Las inundaciones o lluvias torrenciales incrementan las enfermedades por exposición a animales. Ante ello se recomienda aplicar controles técnicos, como los mosquiteros insecticidas, controles administrativos, como el cambio de las horas de trabajo a horas en las que los vectores estén menos activos, y equipos de protección individual, por ejemplo, el uso de guantes especiales.

Entre las herramientas e intervenciones de control de vectores probadas se encuentran las redes insecticidas de larga duración, la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual, las pulverizaciones espaciales, los larvicidas, los molusquicidas, etc.

Sin perjuicio todo ello de llevar a cabo aquellas acciones de información, formación, dotación de los adecuados equipos de protección individual y la existencia de un botiquín convenientemente provisto.

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