Rodrigo Lama
La semana pasada estuvo marcada por una alta volatilidad en los mercados financieros globales, con el conflicto en Medio Oriente como factor dominante. Esta semana, la situación todavía presenta volatilidad.
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El anuncio de un alto al fuego de dos semanas generó un rally de alivio en los activos de riesgo y una caída en el petróleo; sin embargo, la tregua se mostró frágil ante reportes de incumplimientos y disrupciones persistentes en el Estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el IPC de marzo en Estados Unidos reflejó el impacto del shock energético. Los precios al consumidor subieron 0.9 % mensual y la tasa anual alcanzó 3.3 %, impulsados principalmente por el alza de la energía.
Si bien el repunte inflacionario responde al shock energético, la inflación subyacente mostró un comportamiento más moderado, lo que dio cierto alivio al mercado en el corto plazo.
ALIVIO
Los mercados reaccionaron con una recuperación en los commodities y un debilitamiento del dólar. El oro avanzó cerca de 2% y el cobre extendió su racha alcista, mientras el crudo West Texas Intermediate registró su mayor caída semanal en nueve meses, retrocediendo hacia la zona de USD 96-97 por barril.
En paralelo, el índice DXY cayó por debajo de los 99 puntos y los rendimientos del Tesoro retrocedieron, reflejando un alivio en las expectativas inflacionarias.
Sin embargo, el inicio de la nueva semana muestra un giro en el escenario. El fracaso de las negociaciones y el anuncio de un bloqueo al Estrecho de Ormuz impulsaron nuevamente el petróleo por encima de los USD 100 por barril y devolvieron la presión a los mercados.
Mientras persista la incertidumbre geopolítica, el dólar mantendrá su rol de refugio y la volatilidad seguirá siendo elevada; cualquier avance diplomático podría revertir rápidamente este escenario.
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