Humberto Martínez Díaz
Los últimos 25 años han sido un período inigualable en la historia económica del Perú. El PBI creció casi seis veces de la mano de las exportaciones de minerales y productos agroindustriales. El empleo y la creación de empresas batieron record y millones de personas lograron mejorar sus condiciones de vida. En este tiempo fue fundamental el gran número de mujeres que ingresaron al mercado laboral, en todos los ámbitos, en minería, agroindustria, servicios, comercio, etc. También ha sido notable el crecimiento del número de estudiantes en las universidades, donde las mujeres han superado ya a los hombres. Hoy ocupan el 55% de las aulas y los hombres sólo el 45%, lo que da cuenta de un futuro promisorio para ellas.
Sin embargo, aún hay importantes desafíos. Las mujeres requieren mayor esfuerzo para alcanzar y superar a sus pares masculinos en similares posiciones. Siguen teniendo una mayor carga en los roles de cuidado en el hogar y en la familia, lo que genera un desbalance en sus oportunidades e ingresos. A pesar de todo esto, las mujeres hoy siguen empujando el sistema económico, crecen en participación en el sistema financiero y van consolidándose como un grupo cada vez más sólido de inversionistas inmobiliarias. Toda vez que estas inversiones son muy seguras, poco volátiles y tienen rendimientos crecientes en el mediano y largo plazo, se convierten en los instrumentos ideales para quien busca asegurar su futuro económico y tener libertad financiera.
La participación de las mujeres como compradoras de inmuebles ha ido creciendo de manera importante en las últimas dos décadas. Según los registros de Marcan, entre los años 2003 y 2007, las mujeres representaron el 32% de sus clientes. Esa participación creció y en el 2024 ya generaban el 45% de las transacciones. Esto incluye no sólo unidades de vivienda adquiridas para habitar sino, sobre todo, oficinas boutique y consultorios médicos, que son inmuebles muy accesibles, rentables y cuyos alquileres aseguran flujos futuros. Las mujeres están invirtiendo inteligentemente y con excelentes resultados. Las oficinas boutique están alcanzando rentabilidades que triplican a las de los departamentos, en contratos más largos y más fáciles de administrar.
En un entorno de economía sólida como la que tiene hoy el Perú, donde la formación de nuevas empresas crece cada día, la tendencia que hemos observado nos muestra que las mujeres están decidiendo acertadamente en sus inversiones inmobiliarias, eligiendo productos más rentables, que les permitirá seguir creciendo, con una posición sólida y autónoma.
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