CCL Conectados

La Casa del Alfajor: de vender en su domicilio a tener sucursales en Lima y Chiclayo

La historia de éxito de esta empresa peruana nació en una casa familiar del distrito de Surco, en medio de la hiperinflación que atravesaba el país en 1987.
Rodrigo Pareja, gerente comercial de La Casa del Alfajor. (Foto: CCL).
Empresa: La Casa del Alfajor / Código de asociado CCL: 016519.3

Sandi Narciso


En un país marcado por la crisis económica de finales de los años ochenta, una receta familiar y la perseverancia se convirtieron en el punto de partida de una de las marcas más emblemáticas de la repostería peruana. La Casa del Alfajor nació en 1987, cuando Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban comenzaron a vender alfajores desde la puerta de su casa en Surco, sin imaginar que aquel emprendimiento casero crecería hasta consolidarse en Lima y Chiclayo, además de exportar a Estados Unidos. En esta entrevista con La Cámara, Rodrigo Pareja, gerente comercial de la empresa, comparte la historia, los desafíos y las lecciones que han acompañado este dulce camino de esfuerzo y tradición.

LEE TAMBIÉN: De Chincha al centro financiero de San Isidro: la historia detrás del éxito de Mathias Peluquería Clásica

¿Cómo nació la idea de fundar La Casa del Alfajor?

La empresa comenzó en 1987, en una época en la que el país atravesaba una hiperinflación. Mi padre, el señor Hernán Pareja, uno de los fundadores, tenía una imprenta que no atravesaba un buen momento debido a la crisis económica. Ante esa situación, recurrió a mi madre, la señora Marcela Silva Santisteban, y le propuso: “Oye, vendamos los alfajores de tu mamá”.

Él se había dado cuenta de que, cuando su suegra los preparaba para cumpleaños o reuniones familiares, a la gente le gustaban tanto que incluso se los llevaban en táper. Así fue como comenzó esta historia y surgió la idea de empezar a vender alfajores.

La señora Marcela Silva Santisteban, fundadora de La Casa del Alfajor, inició su negocio en 1987 junto a su esposo Hernán Pareja. (Foto: Archivo de la familia Pareja).

¿Cómo fueron los inicios de La Casa del Alfajor?

Inicialmente, los alfajores los preparaba mi abuela Isabel. Luego, mis padres, Marcela y Hernán, comenzaron a venderlos de puerta en puerta. También los ofrecían en la entrada de su casa, ubicada en el distrito de Surco.

En un principio, sus clientes eran principalmente conocidos, amigos y familiares.

¿Por qué decidieron ponerle el nombre de La Casa del Alfajor?

El nombre surgió porque, al inicio, vendíamos los alfajores desde nuestra propia casa. Las personas tocaban la puerta y, literalmente, se trataba de una casita que ofrecía alfajores de preparación casera.

En 1995, La Casa del Alfajor inauguró su planta en el distrito de Chorrillos. (Foto: Archivo de la familia Pareja).

¿Con qué desafíos se encontraron en los inicios de La Casa del Alfajor?

El principal desafío fue lograr que la marca se hiciera conocida, algo que se consiguió gracias al trabajo arduo y al esfuerzo constante. Además, entre 1987 y 1990, el país atravesó importantes cambios económicos, por lo que mis padres tuvieron que adaptarse a la coyuntura y a la situación que se vivía en ese momento.

También fue una etapa difícil para conseguir los insumos. Sin embargo, esas dificultades se pudieron superar trabajando unidos como familia. Recuerdo que mi padre iba al mercado de madrugada para conseguir harina y manteca, e incluso a veces compraba de más, porque no se sabía si al día siguiente habría disponibilidad debido a la hiperinflación.

¿Cómo lograron superar estos obstáculos?

Principalmente, con mucho trabajo y perseverancia. Siempre respetaron la receta de mi abuela Isabel y mantuvieron el compromiso de ofrecer el mejor producto posible. Gracias a ello, pudieron salir adelante.

¿Cuándo comenzaron a expandirse?

El segundo local, ubicado en San Isidro, surgió debido al crecimiento de la demanda. Cada vez llegaban más clientes y no todos podían trasladarse hasta Surco, por lo que mis padres decidieron abrir un nuevo punto de venta.

Así, poco a poco, comenzaron a expandirse. Los primeros años fueron bastante empíricos, siempre escuchando al cliente y prestando mucha atención a sus pedidos y sugerencias. Posteriormente, abrieron locales en La Molina y luego en Miraflores, lo que les permitió continuar creciendo de manera progresiva.

Los esposos Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban durante la ceremonia del Premio Empresa Peruana del Año 2024, donde fueron galardonados. (Foto: Archivo de la familia Pareja).

¿Cuántos locales tienen actualmente?

Actualmente, entre los locales que administramos directamente y las franquicias, contamos con 21 puntos de venta en Lima y Chiclayo.

¿Actualmente también han llegado al extranjero?

Sí, actualmente exportamos a Estados Unidos nuestro producto Alfa-Pack, que se caracteriza por incluir la galleta ya horneada y el manjar blanco listo. De este modo, nuestros clientes solo tienen que rellenarlo.

Este producto está disponible en dos versiones: la tradicional, elaborada con harina, y otra hecha con maicena. Además, con Alfa-Pack también estamos probando suerte en mercados como Suiza y Canadá.

Rodrigo Pareja, gerente comercial de La Casa del Alfajor, junto a su equipo de trabajo en el local del distrito de La Molina. (Foto: CCL).

¿Cuál cree que ha sido el secreto para mantenerse vigentes y seguir creciendo como empresa?

Seguimos utilizando la mejor harina que encontramos en el mercado y elaboramos nuestro manjar blanco con leche fresca. Además, mantenemos la receta tradicional de los alfajores, preparándolos con dedicación y cariño.

Tenemos claro que el producto primero debe gustarnos a nosotros, para que también les guste a nuestros clientes.

¿Qué consejo final le daría a los emprendedores?

La atención al cliente es fundamental. Las personas deben sentirse cómodas, como si estuvieran disfrutando un producto hecho en casa. En cualquier empresa se cometen errores, pero la meta diaria debe ser mejorar constantemente y ofrecer siempre una experiencia cercana y de calidad.

Además, algo que mis padres me dejaron muy claro es que el colaborador siempre debe estar primero. Si en algún mes, por cualquier motivo, los ingresos no alcanzan, la prioridad es cumplir con el equipo antes que con uno mismo. Un personal motivado y valorado es clave para brindar una buena atención y sostener el crecimiento del negocio.

LEE MÁS: Elsa Maribel Chafloque: “Emprender es un acto de valentía”

¿Cómo contactar a La Casa del Alfajor?

Los interesados en ponerse en contacto con La Casa del Alfajor pueden ingresar a las redes sociales de la empresa:

— Instagram: AQUÍ

— Facebook: AQUÍ

— TikTok: AQUÍ

— Página web: AQUÍ

ESTE VIDEO TE PUEDE INTERESAR

@camaracomerciolima ¿Sabías que detrás de cada alfajor hay una historia de éxito y perseverancia? ❤️🍪 Conoce cómo los esposos Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban transformaron una receta familiar en el éxito de @La casa del alfajor. ¡Una historia con corazón en #MiPymeMiOrgullo ♬ sonido original – Cámara de Comercio de Lima

Economía