Francisco Belaunde: “Lo sucedido en Chile enfriaría entusiasmos por un cambio de Constitución en Perú”

¿Cómo se está reconfigurando la geopolítica internacional en medio de guerras, inflación, crisis energética y pandemia?

Se está produciendo un retroceso en la globalización, en el sentido de que ahora muchos países buscaban producir en los lugares del mundo donde hubiera menores costos para toda la cadena de suministro. Se está buscando, en parte, dónde es más seguro invertir y no hay riesgo por algún tipo de conflicto que interrumpa las cadenas de suministro.

 

Con esa misma lógica, se pretende regionalizar estas cadenas y acercarlas a los mercados de destino. Eso no quiere decir que muchas empresas dejen de producir en China, pero algunas empresas están pasando parte de su producción a países vecinos, como África del Norte. Antes de ello, por la pandemia, se vio que la producción de mascarillas estaba casi concentrada en China y ahí hubo una toma de conciencia para acercarse a los países de destino.

 

El caso más emblemático ahora es el tema de los chips, semiconductores, básicos para la producción de autos, armas, artefactos electrónicos. Taiwán, por ejemplo, asegura el 78% de la fabricación de semiconductores. Si bien es aliado de los países occidentales está en riesgo de una posible invasión china y está buscando también atraer inversiones a través de leyes, incentivos y subsidios en Europa y Estados Unidos.

 

¿Qué tanto afectará a China este cierre tecnológico de Estados Unidos?

Hay una competencia entre ambos. Ahí hay varios temas, por ejemplo, hace poco Estados Unidos decidió prohibir la exportación a China de un tipo de semiconductor de última generación para inteligencia artificial. Lo que no se quiere es que China siga progresando sobre la base de tecnología occidental. Pero esto sí le está afectando a la empresa. Para ellos, China representa el 80% de sus ventas. Esas acciones si bien perjudican a China porque le niegan el acceso a tecnología de última generación, afecta a las empresas norteamericanas que son las que exportan. Entonces se les escapa un mercado importante.

 

¿Qué riesgos u oportunidades se ven para América Latina en esta crisis?

Las oportunidades son que empresas norteamericanas pueden estar interesadas en instalar fábricas en América Latina para acercarlas a sus mercados de destino. México sería el mayor beneficiado porque está en el norte, pero quién sabe, algunos países de América Central o América del Sur. podrían ser otras opciones.

 

Ahí el problema es que los países tienen que buscar atraer inversiones ofreciendo predictibilidad, seguridad jurídica y estabilidad política. Hay una oportunidad, pero hay que saber aprovecharla.

 

En algunos países de América Latina las condiciones no son las mejores. Uruguay está con mejor posición, Costa Rica y Brasil de igual manera. Pero no hay muchos países que no tienen las mejores condiciones políticas en estos momentos, de estabilidad, para este tipo de inversiones.

 

¿Ve riesgos a futuro para el comercio exterior peruano?

Aquí lo importante, para todos los países, no solo para Perú, es no tomar partido por ninguno de los países (Estados Unidos o China), pues ambos son socios muy importantes. Perú no puede prescindir del mercado chino y somos aliados de Estados Unidos. Tenemos que mantener las relaciones con ambos. Pero tampoco estamos en la mejor posición para atraer inversiones. La inversión privada está disminuyendo.

 

Por otro lado, lo que sí puede estar pasando es que por buscar dejar de producir todo en China aumenten los costos, porque la producción se trasladar a países con mayores costos. Eso podría generar un aumento y ya la inflación es alta por las guerras.

 

Tras los resultados en Chile, ¿cómo ve a la región?

Para los inversionistas lo que ha pasado en Chile es una buena noticia, no solo por la contundencia del resultado, sino porque ahora se va a buscar una salida más consensuada que deje de lado posiciones más extremistas.

 

Asimismo, se abre un periodo de incertidumbre en el sentido de que sí se tiene que hacer un cambio constitucional. Además, hay agitación. Yo creo que los inversionistas van a seguir viendo lo que pase con Chile. En un año, como menos, debe estar saliendo la nueva constitución, así que por ahora es un alivio, pero todavía existe la postura de esperar.

 

El tema de Chile, de alguna manera, enfría y es una mala noticia para quienes postulan una nueva Constitución. Finalmente, va a enfriar un poco los entusiasmos.

 

Lamentablemente, tenemos nuestros propios problemas, estamos en una crisis política que no se resuelve, no se va ni para atrás ni adelante sino hacia abajo y eso no favorece la inversión.

 

En el Estado muchas personas han sido removidas del cargo y han sido reemplazas por gente que no tiene la competencia debida. Eso tiene un efecto en la economía, en las personas, es muy grave.