Sandi Narciso
El sector de exploración minera incorpora una nueva tecnología orientada a optimizar los procesos de sondaje profundo. Se trata de la perforadora diamantina de superficie LF300, un equipo diseñado para mejorar la seguridad operativa y la eficiencia en campañas de perforación, especialmente en proyectos de gran profundidad.
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Desarrollada por la compañía Boart Longyear, esta plataforma se basa en modelos previamente utilizados en operaciones de exploración, pero incorpora mejoras en potencia, capacidad de perforación y automatización. Uno de sus principales avances es la inclusión de un sistema automatizado para la manipulación de tuberías, una de las etapas más críticas del proceso.
La automatización permite completar ciclos de extracción de tuberías en aproximadamente 45 segundos cuando el equipo opera junto con un sistema de carga automatizado. Esta característica puede reducir los tiempos en proyectos donde los sondajes alcanzan cientos o miles de metros, impactando directamente en la productividad.
En términos de seguridad, el diseño de la LF300 apunta a reducir la intervención manual en zonas de riesgo. El sistema automatiza tareas como el alineamiento y el cambio de tubos internos, lo que disminuye la exposición del personal a áreas cercanas al equipo en operación. Además, prescinde del winche principal, un componente habitual en este tipo de maquinaria, lo que reduce riesgos asociados al manejo de cables y al bloque elevador.
El equipo también incorpora controles de seguridad como bloqueos gestionados por PLC, controles hidráulicos pilotados y pantallas digitales que permiten monitorear en tiempo real variables operativas, entre ellas el peso sobre la broca, las revoluciones por minuto, el flujo de lodo, la profundidad del cable y el rendimiento del motor. Asimismo, cumple con estándares internacionales como CE y EN ISO 16228.
Desde el punto de vista operativo, la perforadora ofrece una fuerza de extracción de hasta 255 kN, con velocidades de avance de 62 metros por minuto en descenso y 54 metros por minuto en ascenso. También permite el manejo de tubos interiores de hasta seis metros mediante un sistema de cabezal basculante y bandeja de expulsión, lo que facilita la continuidad del trabajo en campo.
El diseño del equipo está orientado a operaciones exigentes, con capacidad para alcanzar profundidades de hasta 3000 metros en diámetro NRQ W-Wall. Cuenta con un motor de 272 kW (365 HP) y un sistema hidráulico que ajusta parámetros como torque, profundidad y diámetro de perforación según las condiciones del proyecto.
Otro aspecto relevante es su capacidad de transporte en contenedores estándar, lo que facilita su movilización entre distintas operaciones mineras, un factor clave en proyectos ubicados en zonas remotas.
Actualmente, la perforadora LF300 se encuentra en fase de demostraciones y evaluaciones en diversas regiones mineras, mientras su fabricante avanza en su introducción en el mercado internacional. Su incorporación se da en un contexto en el que la industria minera busca mejorar sus estándares de seguridad y productividad mediante la adopción de tecnologías automatizadas.
