• Agro peruano: antes, durante y después de la pandemia

    24 de Agosto del 2020
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    Por: Elliot Arteaga

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    Para poder plantear soluciones a un determinado problema, es preciso entender su significado. Un problema es la diferencia existente entre una situación ideal versus una situación real. Y dicha diferencia mide la magnitud del problema.

     

    Llevando a la práctica este concepto podemos analizar que la situación proyectada de crecimiento del PBI en el 2020 para el Perú era de 3.8% (BCRP, diciembre 2019). Sin embargo, según esa misma fuente pronostica un crecimiento negativo del PBI en 12.5% (BCRP, junio 2020).

     

    Esta diferencia de 16.3% comparada con los últimos años no superaba el 2%. Por lo que, la primera conclusión es que el Perú tiene un MEGAPROBLEMA económico.

     

    Sin embargo, cabe precisar que, este problema ha llegado a todos los países del mundo, aunque no tienen necesariamente la misma magnitud.

     

    La proyección para el 2020 en los países es: Estados Unidos (-6.5%), Eurozona (-9.1%), China (+1.0%), Japón (-6.1%), América Latina (-7.7%), y como promedio de crecimiento mundial -5.5% (BCRP, junio 2020).

     

    El problema del Perú es mayor porque está por debajo del decrecimiento promedio.

     

    De la misma forma, los sectores productivos han tenido variabilidad de crecimiento ante el impacto de las medidas adoptadas por los gobiernos para intentar frenar los efectos de la pandemia causada por el COVID-19 (ver cuadro N°1).

     

     

    En el cuadro se puede apreciar como los únicos sectores que pronostican, en Perú, un cierre positivo para el año 2020 son el agropecuario, manufactura y pesca con 1.3%, 2.1% y 9.5% respectivamente.

     

    Visto de esta forma una segunda conclusión es “el crecimiento negativo de los sectores productivos es causado por las medidas de restricción que los gobiernos están tomando para frenar el impacto de la pandemia” “Diferentes medidas de los gobiernos tienen diferentes resultados de crecimiento en los sectores productivos”.

     

    La magnitud del problema en el sector agropecuario se cuantifica en un decrecimiento del 2.7% de la proyección esperada para el 2020. A inicios de año la proyección era de 4.0% (BCRP, diciembre 2019) y la proyección actual es de 1.3% (BCRP, junio 2020).

     

    Si bien no deja de ser un problema, comparativamente es un problema menor que otros sectores como hidrocarburos, comercio o construcción.

     

    El decrecimiento del Agro

     

    ¿Cómo la reducción en 2.7% del PBI agropecuario afecta a los bolsillos de los agricultores? ¿Cuál es el mecanismo?

     

    El mecanismo parte de que la demanda o consumidores finales de los productos agrícolas tienen menos ingresos, producto de los despidos laborales, incertidumbre de lo que va a ocurrir y/o menor consumo de ciertos alimentos por priorizar los recursos económicos.

     

    Al haber menor demanda de productos alimenticios en el Perú y en el mundo, los precios se ven afectados y disminuyen. Por ende, el ingreso económico al agricultor por el mismo producto es menor.

     

    Otro mecanismo por el cual se puede explicar el impacto en el agricultor es a través de las actividades complementarias que este tiene como ingreso para solventar la campaña agrícola.

     

    Muchos agricultores realizan otra actividad económica y con esos recursos se ayudan a solventar sus gastos. Y al verse reducido estos ingresos cuenta con menos recursos para poder afrontar los gastos en la agricultura.

     

    Medidas para mitigar los impactos

     

    El gobierno peruano ha implementado medidas para aminorar el impacto. Pero económicamente ¿cuánto es lo que se debe recuperar para regresar a la proyección de principios de año?

     

    El PBI agrícola es 13 mil millones de dólares, representa el 6% del PBI nacional (228 mil millones USD).

     

    La reducción del PBI agrícola en el crecimiento estimado para el 2020 es 2.7%. Esto significa que el sector agropecuario dejará de producir 369 mil millones de USD o 1.2 mil millones de soles aproximadamente. Por lo que las medidas deben apuntar a que el sector genere ese valor para recuperar lo pronosticado.

     

    Es decir, si la demanda del mercado interno y externo se va a reducir entonces se deben implementar medidas para impulsarlo. Si los agricultores tienen menos fondos para financiar su campaña agrícola entonces deben implementar medidas para financiarlo.

     

    En ese sentido, las medidas adoptadas en el plan de reactivación para el sector agrario anunciadas por el ministro de Agricultura Jorge Montenegro significan una inversión de 2.5 mil millones de soles en las diferentes actividades que se realizarán durante el año.

     

    Estas consistirán en obras de infraestructura hidráulica (594 millones), reducción de vulnerabilidad y gestión de riesgos (567 millones), innovación y soporte tecnológico para mejorar la productividad (120 millones), fortalecimiento de capacidades productivas, financiamientos y sanidad (1.1 mil millones), desarrollo forestal (42 millones).

     

    Asimismo, 440 millones para créditos directos a tasas preferenciales, 100 millones de un fondo de garantía, 65 millones para Agroideas para planes de negocio, 150 millones para limpieza de canales de riego a través de la implementación de núcleos ejecutores.

     

    Otra de las acciones es a través de los mercados itinerantes para acercar el agricultor a las viviendas.

     

    Es decir, el sector dejará de crecer 1.2 mil millones de soles y el gobierno invertirá 2.5 mil millones de soles. En teoría podría decirse que es una buena estrategia invertir el doble de lo que se estima no se crecerá.

     

    Sin embargo, se debe considerar dos variables más en este análisis: i) Capacidad de gestión en la ejecución. ¿Tiene el gobierno central, regional y local la capacidad de gestión necesaria para ejecutar inmediatamente tal inversión?

     

    Sólo basta mirar el plan de reconstrucción con cambios para restituir el aparato productivo dañado y recuperar la calidad de vida de los pobladores del norte del país afectados por el fenómeno del niño.

     

    Este plan consistía en una inversión de 25 mil millones de soles (6 mil millones para actividades de prevención y 19 mil millones para reconstrucción). De este presupuesto, la ejecución no supera el 20% y se ha tenido que cambiar la estrategia para contratar, mediante el modelo de gobierno a gobierno, 7 mil millones para acelerar la ejecución.

     

    Con este precedente, queda la pregunta ¿cuánto de los 2.5 mil millones de soles anunciados se ejecutará en el corto y mediano plazo? ii) el otro factor a analizar es el de conversión o el multiplicador, es decir cuánto de esta inversión se transformará en producción que sume al PBI agrícola.

     

    ¿Alcanzará para recuperar la economía agrícola en el 2020?, ¿tenemos que pensar en el 2021? o ¿qué debemos esperar?

     

    Panorama para los próximos meses

     

    Para pronosticar qué sucederá en los próximos meses es necesario analizar más variables de las que se incluyen en el plan de reactivación. Una de ellas es el calendario de siembras. De este se puede proyectar el precio de los cultivos.

     

    Sólo analizando el cultivo de la papa (mirar cuadro 2), se puede inferir de que habrá una sobreoferta de siembra de papa con respecto a la demanda para la campaña 2020 y 2021.

     

    Esto implica que los precios de la papa llegarán a ser inferiores y generarán más perdidas en los agricultores. Y cuando esto ocurra el agricultor no podrá pagar los préstamos con pandemia o sin pandemia.

     

    La agricultura requiere mucho más que dinero para capital de trabajo, o préstamos baratos. Es indispensable que los haya, pero si queremos que el agro sea competitivo se debe  apuntar a que el agricultor pueda:

     

    Primero: Tomar decisiones racionales.

     

    Segundo: Tener conocimiento y acceso a manejo de producción agronómica, sistema de riego eficiente y material genético de semillas de calidad garantizada.

     

    Tercero: Tener conocimiento de cómo obtener financiamiento para su campaña.

     

    Cuarto: tener conocimientos de los beneficios de la organización para el procesamiento y comercialización.

     

    Quinto: tener un acompañamiento.

     

    El panorama se puede analizar desde como se quiera ver el vaso, lleno al 50%, medio lleno o medio vacío. Si comparamos con otros sectores, el sector agropecuario está mejor y los agricultores están mejor que otros emprendedores en otros sectores.

     

    Si comparamos con el año anterior, la situación es que en el 2020 no se crecerá como el año pasado, pero si se crecerá. Lo que le falta al sector es contar con más elementos en el plan de reactivación agraria planteado, para ser más competitivo.

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