Óscar Chávez
La mujer peruana desempeña un rol estratégico en la economía nacional. Su participación en el mercado laboral y en el ecosistema emprendedor contribuye de manera significativa a la generación de ingresos, empleo y dinamismo productivo.
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Según Produce, la presencia de mujeres en la conducción de empresas formales alcanzó el 44.1 % del total de empresas en 2024, una cifra que confirma su importancia en la estructura productiva nacional y su aporte a la generación de empleo e inversión.
Un segundo factor de importancia es el escalamiento femenino en la conducción de grandes empresas. En 2018, las mujeres dirigían el 16.5 % de conglomerados de grandes empresas, mejorando esta situación hasta alcanzar en 2024 el 28.6 %, equivalente a 4413 empresas.
Por otro lado, destaca la creación de negocios por personas naturales. Según el informe de Demografía Empresarial en el tercer trimestre del 2025, el número de empresas nuevas conducidas por mujeres representó el 53 %, superando a los hombres (47 %).
Este fenómeno tiene un componente territorial potente, en 22 departamentos predominó la conducción femenina en las altas de empresas; de ellas, doce estuvieron por encima del promedio nacional de participación. Entre las más representativa se encuentra Tacna (61 %), Moquegua (59 %) y Arequipa (58 %).
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Empleo
En 2025, con cifras del INEI se estima que 7.8 millones de mujeres contaban con un empleo, lo que equivale al 45 % de la PEA ocupada nacional. En otras palabras, casi 1 de cada 2 personas que sostienen la actividad productiva del país es mujer, confirmando su rol estructural en el mercado laboral. Sin embargo, existe una brecha crítica: solo el 27.3 % del empleo femenino es formal, es decir, accede a beneficios laborales y protección social.
Según el MTPE, en noviembre de 2025, el empleo formal privado femenino registró un promedio mensual de 1.5 millones de trabajadoras, por encima de los 1.4 millones en el 2024. Este avance abre una ventana de oportunidad para seguir fortaleciendo la inserción laboral de las mujeres, no solo en cantidad, sino también en mejores condiciones de formalidad, ingresos y desarrollo profesional.
En la estructura sectorial, del empleo formal privado femenino, se concentra principalmente en Servicios con una participación del 52 %, seguido de Comercio (18 %) y Manufactura (12 %). En contraste, los empleos otorgados a mujeres son significativamente menores en Minería cuya participación apenas alcanza el 0.5 % y Construcción con 1.6 %. Estos sectores históricamente han sido intensivos en mano de obra masculina y presentan barreras estructurales de acceso para mujeres, tanto culturales como relacionadas con condiciones físicas del trabajo o esquemas laborales poco flexibles.
Productividad de la mujer peruana
El crecimiento del empleo femenino en empresas formales privadas de mayor tamaño es una consecuencia de avances en su productividad. Según datos de planilla electrónica, en los últimos tres años el número de mujeres empleadas en empresas con más de 100 trabajadores creció en 9.9 %, alcanzando 933 849 puestos de trabajo.
A ello se suma un factor clave: el nivel educativo alcanzado por las mujeres ha crecido sostenidamente en las últimas décadas. Hoy, las mujeres presentan mayores tasas de culminación de educación secundaria y superior en comparación con generaciones anteriores. Este nuevo stock de capital humano se traduce en mejor capacidad técnica, mayor adaptabilidad tecnológica y mejores competencias blandas.
Mujeres más capacitadas en áreas de salud, cuidado y educación especial
En el ámbito de la educación superior, más mujeres que hombres han culminado estudios universitarios y, en el acumulado de los últimos tres años, el 54.8 % de los egresados de universidades públicas y privadas son mujeres.
Hay campos del conocimiento universitario que están ampliamente ligados a empleos femeninos como carreras relacionadas a la educación inicial y especial y obstetricia. En paralelo, persisten desbalances significativos en carreras con predominancia masculina, especialmente en mecánica y metalúrgica, construcción, electrónica y automatización, con menos de 1 mujer por cada 10 estudiantes. Aquí también existe una oportunidad para diversificar la participación femenina hacia disciplinas como ingeniería, software, ciencia y tecnología e infraestructura. Esto representa una oportunidad para elevar el ingreso laboral femenino, ampliar su movilidad ocupacional y contribuir a reducir brechas salariales.
El panorama económico en Perú está siendo transformado por la presencia activa y decisiva de las mujeres en el ámbito emprendedor. Si bien las cifras muestran un avance importante, queda claro que la integración total de la mujer en el entorno empresarial requiere de un continuo esfuerzo y atención, sobre todo en regiones donde la participación aún es baja. Es fundamental seguir promoviendo la igualdad de oportunidades y el acceso a recursos para fortalecer aún más el rol emprendedor y laboral de la mujer en la economía nacional.
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