Rodrigo Lama
La semana pasada estuvo marcada por una alta volatilidad en los mercados financieros globales, en un contexto de tregua frágil entre Estados Unidos e Irán que no logró restablecer plenamente el tránsito en el Estrecho de Ormuz. Aunque el anuncio inicial generó un fuerte alivio en los activos de riesgo y una caída en el petróleo, su débil implementación mantuvo la cautela de los inversionistas.
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El mercado reaccionó con fuerza al anuncio de la tregua, pero la falta de implementación efectiva en el Estrecho de Ormuz limitó el optimismo y mantuvo la incertidumbre elevada. En ese contexto, el crudo West Texas Intermediate se recuperó hacia los USD 85 por barril, mientras el índice DXY retrocedió hacia niveles de 98, reflejando un ajuste de posiciones en el mercado.
En el frente macroeconómico, el Índice de Precios al Productor (IPP) de marzo se ubicó por debajo de lo esperado, tanto en su lectura general como subyacente, aliviando las expectativas de mayores presiones inflacionarias. En paralelo, los commodities mostraron un desempeño positivo: el oro acumuló su cuarta semana de ganancias y el cobre volvió a posicionarse sobre los USD 6 por libra, apoyado por mejores datos de actividad en China.
Sin embargo, el escenario volvió a tensionarse durante el fin de semana. El cierre del Estrecho de Ormuz y los nuevos incidentes en la zona reactivaron la aversión al riesgo y devolvieron volatilidad a los mercados. En ese contexto, la tregua formal vence esta semana y su renovación será determinante para la dirección de los mercados, junto con la publicación de indicadores como ventas minoristas, PMI preliminares y solicitudes de desempleo en Estados Unidos.
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