Sandi Narciso
En 2026, el empresariado peruano atraviesa una etapa clave marcada por un cambio en la forma de entender la transformación digital. Más allá de la adopción de nuevas herramientas tecnológicas, el reto principal está en consolidar una infraestructura digital sólida, sostenible y alineada a objetivos de largo plazo. En este contexto, la tecnología comienza a ser evaluada no solo por su capacidad operativa, sino por el propósito que aporta a la gestión empresarial y al desarrollo del mercado.
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Según Givercom, empresa asociada a la Cámara de Comercio de Lima, la innovación tecnológica en el país debe enfocarse en fortalecer las bases digitales antes de avanzar hacia soluciones más complejas, como la inteligencia artificial. Esta transición implica replantear estrategias, optimizar recursos y asumir compromisos claros en materia de seguridad, eficiencia y sostenibilidad.
Tecnología con propósito y sostenibilidad digital en las empresas peruanas
Uno de los principales ejes identificados para este año es la sostenibilidad operativa. Una infraestructura digital ordenada y bien estructurada permite reducir el consumo innecesario de energía, optimizar procesos y minimizar costos asociados al desorden tecnológico. De acuerdo con Givercom, una arquitectura digital eficiente contribuye a que las empresas puedan escalar sus operaciones sin incrementar de forma desproporcionada su huella digital ni comprometer su rendimiento.
Este enfoque responde a una coyuntura en la que las organizaciones enfrentan mayores exigencias en términos de eficiencia y responsabilidad ambiental, factores que comienzan a influir en la competitividad y reputación empresarial.
Ciberseguridad y eficiencia humana como ejes de la transformación digital
Otro pilar clave es la seguridad de la información, que en 2026 deja de ser vista únicamente como un componente técnico. La protección de datos se posiciona como un compromiso ético frente a clientes, aliados y al propio mercado. En un entorno donde los riesgos digitales son cada vez más frecuentes, la ciberseguridad se vincula directamente con la confianza y la estabilidad de las operaciones empresariales.
A ello se suma la eficiencia humana, entendida como la capacidad de la tecnología para liberar tiempo y reducir la carga operativa de los líderes y equipos de trabajo. Una infraestructura digital bien gestionada disminuye la reactividad ante incidentes y permite que el talento humano se concentre en tareas estratégicas, innovación y toma de decisiones orientadas al crecimiento.
De cara a este escenario, Givercom plantea que preparar la denominada “casa digital” no es solo un paso previo para implementar inteligencia artificial, sino una condición necesaria para construir empresas más resilientes, rentables y alineadas a las demandas actuales del entorno empresarial. Bajo esta perspectiva, la tecnología se consolida como un habilitador del desarrollo, siempre que su adopción responda a una visión clara y proactiva.
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