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Alto porcentaje de directoras y emprendedoras presenta síndrome del impostor

Juan Vargas Sánchez

Un 75 % de mujeres con estudios especializados o emprendedoras resultaron sufrir del síndrome del impostor lo que merma su crecimiento y obstaculiza su éxito profesional, según un estudio desarrollado en Argentina, Chile, Colombia, Mexico y Perú.

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Los resultados se obtuvieron para la investigación “Síndrome del impostor en mujeres: estudio transversal en cinco países latinoamericanos” de la investigadora mexicana Alma Gabriela Martínez Moreno publicado en la “Revista de Psicología” de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

El estudio toma la definición del síndrome del impostor como un estado psicológico en el que las personas dudan de sus logros y habilidades, y temen ser expuestas como un fraude, a pesar de tener evidencia de su competencia.

Debido a ello, no pueden internalizar su éxito, y lo atribuyen a la suerte o factores externos en lugar de a sus propias habilidades; es más, las personas con lo que Martínez llama imposterismo, consideran que no están a la altura de las circunstancias.

La investigadora indica que no hay una causa específica del síndrome del impostor; su origen es multifactorial incluyendo componentes biológicos, psicológicos y sociales.

EL ESTUDIO

Un total de 430 mujeres participaron del estudio voluntariamente. Ellas tenían entre 30 y 61 años; eran residentes de Mexico 22 % (95), Colombia 26 % (114), Argentina 16 % (66), Chile 23 % (100) y Perú 13 % (57); tenían estudios mínimos de licenciatura y alguna de las siguientes ocupaciones: profesora, investigadora, puesto directivo en alguna empresa o institución o negocio propio.

El estudio revelo que el 75% de las participantes presentó el síndrome del impostor, 70% ansiedad, 50% insomnio y 36% depresión. Cabe indicar que no se encontró correlación entre presentar imposterismo y depresión.

Además, en base a dos modelos multivariados, se evidenció que ser investigadora o tener un puesto directivo y tener hijos, son predictores para el síndrome del impostor.

POCA DIVULGACIÓN

Martínez también señaló que a pesar de haber transcurrido tanto tiempo desde su identificación y de la divulgación de resultados de investigaciones recientes, el estudio del síndrome del impostor es poco conocido, más aún cuando las mujeres han accedido a un mayor número de puestos directivos y cuentan con más estudios de posgrado en comparación a los hombres en ciertas disciplinas.

La catedrática de la Universidad de Guadalajara considera que esto podría deberse a que el imposterismo no está reconocido como una enfermedad mental.

Ante ello, indica que se debe reconocer el síndrome del impostor como un agregado en la realización laboral de las mujeres latinoamericanas, y que se debe continuar estudiando la conveniencia de que las afectadas reciban tutoría o acompañamiento psicológico adecuado.

“Particularmente, debe ponerse atención en nuevas generaciones que aspiran a estudios profesionales de alto nivel, en el que desafortunadamente, se superpone con el pico del problema de salud psicológica”, es una de las conclusiones del estudio.

“Superar el síndrome del impostor requiere un enfoque multifacético que incluya la autoaceptación, la reestructuración cognitiva, el apoyo social y, en muchos casos, la ayuda profesional”, recomienda.

Para Martínez, al adoptar estas estrategias, las personas pueden aprender a reconocer y valorar sus logros, reducir la ansiedad y construir una confianza más solida en si mismas.

“Esto puede alcanzarse con intervenciones conductuales y la actualización de políticas públicas que incluyan metas conductuales relacionadas a la ansiedad en desarrollo profesional”, sostiene.

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