Economía

Aquafondo: no solo necesitamos mejor agua, sino más agua

Especialistas advierten que el principal desafío del Perú no es la falta de agua, sino cómo se gestiona y distribuye frente a una demanda cada vez mayor.

La creciente presión sobre los recursos hídricos en el Perú está obligando a replantear cómo se gestiona el agua en el país. Más allá de ser un tema ambiental, la seguridad hídrica se ha convertido en un factor clave para sostener la economía, proteger la producción y asegurar la continuidad de las operaciones empresariales.

Ese fue uno de los principales mensajes del Conversatorio Internacional: Agua, Garantía de Crecimiento Económico, organizado por Aquafondo, el Fondo de Agua para Lima y Callao, que reunió a especialistas y representantes de fondos de agua de países como México, Colombia, Chile y Ecuador, además de expertos de España y Brasil y autoridades peruanas como la Sunass y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

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El agua ya es un tema económico

Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que el agua atraviesa todas las actividades económicas y que su gestión ya no puede seguir siendo tratada como un tema aislado.

“Hoy el agua atraviesa todas las actividades económicas. Si la retiramos de cualquier modelo productivo, simplemente deja de funcionar. Por eso, la conversación ya no es solo ambiental, sino económica”, señaló Mariella Sánchez Guerra, directora ejecutiva de Aquafondo.

En esa línea, se planteó la necesidad de priorizar inversiones estratégicas en cabeceras de cuenca y en soluciones basadas en la naturaleza, con un enfoque territorial que permita medir resultados concretos para las comunidades.

El principal obstáculo no es técnico

Uno de los puntos más destacados del conversatorio fue que las soluciones para enfrentar la crisis hídrica ya existen, pero todavía no logran ampliarse al ritmo necesario.

Los especialistas identificaron como principales barreras la falta de coordinación entre instituciones, la escasez de financiamiento sostenido y la débil articulación entre el sector público, privado y la sociedad civil.

“Hoy ya no estamos en un momento de diagnóstico, sino de acción. Existen soluciones probadas, pero todavía hay brechas que impiden implementarlas a la velocidad que la crisis exige”, afirmó Andrea Yáñez, directora del Fondo de Agua Bogotá Región – Agua Somos.

La articulación público-privada es clave

Desde la experiencia internacional, los representantes de la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua coincidieron en que ningún actor puede enfrentar solo este desafío.

Experiencias como la de Quito muestran que es posible desarrollar mecanismos de financiamiento conjunto para conservar las fuentes de agua y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

“El reto es demasiado grande para que lo asuma un solo actor. La única forma de avanzar es articulando esfuerzos entre sector público, privado y comunidades”, señalaron durante el evento.

Arequipa: un caso exitoso de inversión hídrica

En el Perú, uno de los ejemplos más destacados es el trabajo realizado en Arequipa con participación de Sociedad Minera Cerro Verde, donde la inversión sostenida y la planificación de largo plazo han permitido fortalecer la seguridad hídrica regional.

Gracias al fortalecimiento del consejo de cuenca y a la implementación de infraestructura hídrica, la capacidad de almacenamiento de agua en la región aumentó aproximadamente 30 % en las últimas dos décadas, mejorando la disponibilidad del recurso para uso poblacional, productivo y ambiental.

“La seguridad hídrica no se construye en el corto plazo. Requiere planificación, inversión sostenida y una mirada territorial que permita generar beneficios para toda la cuenca”, explicó Pablo Castañeda, superintendente de Asuntos Públicos de Minera Cerro Verde.

Perú enfrenta un problema de gestión

Los expertos coincidieron en que el Perú no enfrenta necesariamente una falta total de agua, sino un problema estructural relacionado con su distribución, el deterioro de infraestructura y la falta de articulación institucional.

Además, advirtieron que en escenarios de escasez la regulación tenderá a priorizar el consumo humano, lo que podría generar nuevas presiones sobre sectores productivos intensivos en el uso del recurso.

“Estamos en un momento donde no solo necesitamos mejor agua, sino más agua. La presión sobre el recurso es cada vez mayor y eso obliga a replantear cómo gestionamos la oferta y la demanda”, agregó Mariella Sánchez Guerra.

“Todos somos parte del problema y de la solución. La seguridad hídrica no depende de un solo actor, sino de la capacidad de trabajar juntos y sostener ese esfuerzo en el tiempo”, concluyó la directora ejecutiva de Aquafondo.

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