Economía

Prespuesto: las diferencias entre municipios de Lima y regiones

Oscar Chávez

El presupuesto municipal no muestra, por sí solo, la capacidad real de un gobierno local para financiar servicios e infraestructura. Para evaluar esa capacidad se debe relacionar el monto disponible con la población que cada jurisdicción atiende.

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En el Perú, las transferencias por canon, sobrecanon y regalías crean diferencias importantes entre municipalidades. Algunos distritos en zonas de influencia extractiva reciben montos elevados y tienen pocos habitantes. En cambio, varios distritos de Lima Metropolitana atienden poblaciones muy grandes con presupuestos similares.

Con el propósito de evaluar estas diferencias, el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) comparó los 43 distritos de Lima Metropolitana con gobiernos locales de Arequipa, Cusco, Puno y Cajamarca que registran niveles similares de Presupuesto Institucional Modificado (PIM) para 2026. El análisis muestra cómo el tamaño poblacional reduce o amplía la disponibilidad efectiva de recursos públicos por habitante.

PRESUPUESTOS SIMILARES

Los resultados muestran que presupuestos similares pueden ocultar capacidades significativamente distintas. Mientras algunos distritos de Lima deben distribuir sus recursos entre cientos de miles de habitantes, varios gobiernos locales del interior atienden poblaciones

considerablemente menores. San Juan de Lurigancho cuenta con un PIM de S/ 412.5 millones para atender a más de 1.25 millones de habitantes, equivalente a S/ 330 por persona. En contraste, la Municipalidad Provincial del Cusco dispone de S/ 1906 por habitante, es decir, una disponibilidad presupuestal 5.8 veces mayor.

El contraste se repite en distritos de alta densidad poblacional. San Juan de Miraflores registra apenas S/ 300 por habitante, mientras que la Municipalidad Provincial de Arequipa alcanza S/ 4452 por persona (14.8 veces más). Asimismo, Villa María del Triunfo dispone de S/ 331 por habitante frente a los S/ 6132 en Santo Tomás de Cusco. Villa El Salvador alcanza S/ 413 por persona, frente a S/ 6586 de Azángaro de Puno.

En Lima Norte se observan resultados similares. Puente Piedra cuenta con una disponibilidad presupuestal de S/ 348 por habitante, cifra muy inferior a los S/ 3307 registrados en Echarati de Cusco. Del mismo modo, Los Olivos dispone de S/ 382 por persona frente a los S/ 6867 de Quimbiri, mientras que Comas registra S/ 365 por habitante frente a los S/ 8634 observados en Pichari.

Estos resultados confirman que la disponibilidad efectiva de recursos depende tanto del presupuesto asignado como de la población atendida. Los distritos más poblados de Lima enfrentan demandas urbanas intensas con menos recursos por ciudadano. En varios gobiernos locales del interior, un presupuesto similar se reparte entre poblaciones mucho menores y eleva el PIM per cápita.

EJECUCIÓN PRESUPUESTAL

La disparidad territorial no se limita a la disponibilidad de recursos, sino que también se refleja en diferencias en la capacidad de ejecución presupuestal. Según la Consulta Amigable del MEF al 18 de junio de 2026, varios distritos de Lima Metropolitana registran avances de gasto superiores a los observados en gobiernos locales del interior con PIM comparables.

Por ejemplo, en el segmento de gobiernos locales de mediana escala presupuestal, San Luis registra un avance de ejecución de 50.2 % de su PIM (S/ 48.9 millones), superando ampliamente a Nuñoa (Puno), que con un presupuesto similar de S/ 44.1 millones alcanza apenas un 26.1 %. Otros casos muestran la misma pauta. Independencia alcanza un avance de ejecución de 52.0 %, por encima del 45.6 % registrado por Majes (Arequipa). Asimismo, Santiago de Surco reporta una ejecución de 51.4 % sobre un PIM de S/ 388,1 millones, superando el 30.7 % registrado por La Convención (Cusco), cuyo presupuesto asciende a S/ 365.1 millones.

El patrón se mantiene incluso al comparar distritos de Lima con gobiernos locales que cuentan con elevados recursos per cápita debió a actividades extractivas. Lurín ejecutó 47.1 % de un PIM de S/ 114.7 millones, mientras que Quellouno (Cusco), con un presupuesto similar, alcanza únicamente 22.3 %. Del mismo modo, Los Olivos ejecuta el 40.5 % de su PIM, por encima del 37 % registrado por Quimbiri; mientras que Comas alcanza 38.4 %, superando el 33.1 % observado en Pichari. La Molina registró una ejecución de 30.3 %, superior al 22.6 % de Cerro Colorado (Arequipa).

La información sugiere que más recursos no garantizan mayor ejecución. En varios casos, los distritos de Lima muestran un ritmo de gasto más alto que sus pares regionales, pese a contar con menos recursos por habitante y enfrentar presiones mayores por densidad poblacional.

BRECHA INSTITUCIONAL

Un tercer nivel de análisis evalúa las condiciones de ordenamiento urbano, seguridad ciudadana y predictibilidad de servicios en distritos residenciales y consolidados de Lima Metropolitana frente a pares presupuestales del interior. Los resultados cuestionan la idea de una concentración de recursos públicos en favor de la capital: varios distritos limeños operan con presupuestos por habitante muy inferiores a los de sus comparativos regionales.

El distrito de San Borja es un claro ejemplo: maneja un PIM de S/ 185.3 millones, un avance del 39.8 % y un PIM per cápita de S/ 1 480.82; en contraste, su par del interior, Marangani de Cusco, cuenta con un presupuesto similar de S/ 172.1 millones y un avance de 45.4 %, pero con una asignación por habitante astronómica de S/ 15 293.70. Esto significa que Marangani dispone de 10.3 veces más recursos por ciudadano que San Borja para financiar su desarrollo local, desvirtuando cualquier narrativa de abandono fiscal centralista.

La misma asimetría financiera se constata en distritos como Miraflores, referente en infraestructura urbana y sistema articulado de seguridad ciudadana. Miraflores cuenta con un PIM de S/ 323 millones, ejecuta el 43 % de su presupuesto y registra un PIM per cápita de S/ 2805; por el contrario, su contraparte regional, Kumpirushiato de Cusco, dispone de un PIM comparable de S/ 295.1 millones, pero arrastra un rezago en su ejecución de apenas 25.2 %, a pesar de gozar de un presupuesto per cápita de S/ 24 283, una cifra que supera en 8.6 veces los recursos por habitante del distrito limeño.

En síntesis, los resultados muestran dos brechas simultáneas. La primera es financiera: varios distritos de Lima atienden más población con menos recursos por habitante. La segunda es institucional: una mayor disponibilidad per cápita en gobiernos locales del interior no siempre se traduce en mayor ejecución ni en mejores capacidades de gestión. La política pública debe mirar ambos elementos: recursos disponibles y capacidad efectiva para transformarlos en servicios e infraestructura.

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