Paolo Fiori
Sudamérica ofrece al empresario peruano un equilibrio difícil de encontrar: cercanía, rapidez y menor fricción para operar el comercio exterior. Esto la convierte en un espacio natural para consolidar negocios y construir relaciones comerciales más eficientes. Cuando se cuenta con buenos contactos e información ordenada, la región deja de ser una oportunidad y se vuelve rutina comercial.
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La relación comercial entre el Perú y los países de Sudamérica (excepto Brasil) alcanzó USD 10 900 millones en 2025, con exportaciones por más de USD 5700 millones e importaciones por más de USD 5200 millones, según cifras extraídas del Camtrade Plus – CCL. Este resultado representa un crecimiento de 8.4 % respecto al año anterior, reflejando que las empresas están moviendo más mercadería, cerrando compras, abriendo mercados y ajustando su operación para competir en la región.
Para que los exportadores sigan creciendo, el reto no es solo encontrar un comprador, sino, sostener el comercio de manera continua con condiciones claras, tiempos realistas y un canal comercial confiable. Para los importadores, el valor está en asegurar abastecimiento y calidad con el costo total bien establecido: fletes, seguros, almacenaje, tiempos aduaneros y documentación oportuna. En el comercio exterior con Sudamérica, los detalles marcan la diferencia, un certificado, un sello o un documento mal gestionado puede generar demoras significativas y sobrecostos.
Por ello, para que el comercio con la región logre resultados sostenibles, no basta con identificar oportunidades, la clave es articular con los socios adecuados y acceder a espacios de encuentro que ofrezcan información confiable, canales institucionales y actores relevantes del ecosistema.
En esa línea, foros empresariales internacionales como el Latam Summit organizado por la CCL, reúnen al sector privado con representaciones oficiales, contribuyen a ordenar la información y acelerar decisiones comerciales. Contar con esas conexiones y referencias en el momento oportuno es lo que convierte una intención comercial en una relación de negocios duradera.
