Sandi Narciso
La incontinencia urinaria es una condición que puede manifestarse de distintas formas y con diferentes niveles de impacto en la vida diaria. Según la International Continence Society (ICS), se define como la “queja de pérdida involuntaria de orina”, una situación que, aunque frecuente, no debe considerarse parte normal del envejecimiento ni de la rutina cotidiana.
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En el Perú, instituciones de salud han señalado que existen diversos tipos de incontinencia urinaria, como la de esfuerzo, la de urgencia o la mixta, cada una con características y abordajes específicos. La ginecóloga Diana Álvarez indica que es importante prestar atención a los cambios en la frecuencia o intensidad de los episodios.
“Ante pérdidas de orina, lo recomendable es no normalizarlas. Si los episodios se repiten, cambian de patrón o empiezan a afectar la rutina, conviene buscar una evaluación médica”, señaló.
El tratamiento depende del tipo de incontinencia, la frecuencia de los episodios y las necesidades de cada persona. De acuerdo con documentos técnicos de EsSalud (IETSI), el manejo suele incluir medidas relacionadas con hábitos y estilo de vida, además de otras alternativas que deben ser indicadas por un profesional de salud.
En este contexto, algunas iniciativas privadas contribuyen a difundir información para mejorar el conocimiento sobre esta condición. Entre ellas se encuentra Cotidian, marca de Softys especializada en incontinencia urinaria, que promueve contenidos educativos orientados a reconocer señales y facilitar el manejo en la vida diaria. Además, ofrece productos diseñados para distintos niveles de necesidad como apoyo en la rutina cotidiana.
Especialistas recomiendan prestar atención a ciertos signos que podrían indicar un cuadro de mayor complejidad. Entre ellos destacan:
— Episodios más frecuentes de pérdida de orina.
— Dificultad para postergar la urgencia o sensación de no llegar a tiempo.
— Mayor impacto en la rutina diaria, como cambios constantes o limitación de actividades.
— Variación en el patrón de los episodios, como pasar de pérdidas por esfuerzo a situaciones de urgencia.
— Interferencia en actividades cotidianas o decisiones personales.
Además, se sugiere acudir a consulta médica si las pérdidas de orina se acompañan de síntomas como ardor, dolor, presencia de sangre en la orina, fiebre o malestar pélvico.
Como parte de la evaluación, los especialistas recomiendan llevar un registro durante tres a cinco días, donde se anoten aspectos como el momento en que ocurren los episodios, las circunstancias (esfuerzo o urgencia) y la presencia de síntomas asociados. Esta información permite orientar mejor el diagnóstico y definir un tratamiento adecuado según cada caso.
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