Sandi Narciso
La industria textil en Perú atraviesa un proceso de recuperación tras varios años de estancamiento. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones del sector superaron los USD 1292 millones, lo que representó un incremento del 7 % en comparación con el mismo periodo de 2024.
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En este contexto, Luis Huamancaja, Product Manager de la Categoría Industrial de Epson Perú, señala que el uso de nuevas tecnologías industriales, entre ellas las de impresión, se ha convertido en un factor clave para optimizar los procesos productivos en los talleres textiles y responder a una demanda internacional cada vez más exigente.
Esta tendencia también se refleja en el mercado global. Un informe de Future Market Insights proyecta que la impresión digital textil alcanzará un valor de USD 4300 millones en 2026 y llegará hasta los USD 13 900 millones en 2036, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 12.5 %, impulsada por la adopción de tecnologías de producción más avanzadas en talleres de todo el mundo.
CINCO TENDENCIAS QUE MARCAN LA PAUTA EN LA INDUSTRIA TEXTIL ESTE 2026
Frente a este escenario, el especialista de Epson identifica cinco tendencias clave que marcarán el futuro de los productores textiles en Perú y Latinoamérica:
1. Sostenibilidad como ventaja competitiva: La presión por reducir el impacto ambiental está impulsando a la industria textil a adoptar procesos productivos más eficientes y responsables. Un confeccionista que puede certificar un menor uso de agua y energía no solo cumple una norma, sino que se convierte en un proveedor más atractivo. Soluciones industriales, como la serie SureColor de Epson, están diseñadas precisamente para optimizar el uso de recursos. Utilizando cabezales de impresión de alta precisión que minimizan el desperdicio de tinta y químicos, reducen significativamente la huella hídrica del proceso de estampado.
2. Digitalización integral del flujo de producción: Gracias a la automatización, la impresión digital y el diseño asistido por computadora, los fabricantes pueden producir series más pequeñas de telas y prendas, reduciendo inventarios y tiempos de lanzamiento al mercado. Desde la recepción de un diseño hasta la impresión final en la tela, la digitalización permite acortar drásticamente los tiempos de entrega. Esto les da una ventaja competitiva crucial para reaccionar rápidamente a las nuevas tendencias.
3. La era de la personalización: Los consumidores actuales ya no buscan colecciones masivas, sino prefieren la personalización que demuestre su identidad a través de las prendas que utilizan en su día a día. Un estudio de Deloitte apunta que alrededor del 36% de los consumidores está interesado en comprar productos personalizados y el 71 % de ellos estaría dispuesto a pagar más por productos customizados. En ese sentido, tecnologías de impresión digital directa sobre tela (DTG) como las de la serie SureColor de Epson, permiten a las empresas textiles producir series flexibles y diferenciadas, así como optimizar sus costos frente a la estampación tradicional.
4. Expansión de los textiles a nuevos mercados y aplicaciones. La innovación tecnológica está ampliando el alcance más allá de la moda tradicional. Hoy, el diseño y producción de telas también está creciendo en sectores como decoración, interiorismo, señalización, merchandising, textiles promocionales y personalización de espacios. Esta diversificación está impulsando a fabricantes y diseñadores a explorar nuevas aplicaciones para sus materiales, generando oportunidades en mercados creativos y comerciales.
5. La evolución a la ‘Maquila Inteligente’. El modelo de maquila tradicional, basado en la manufactura a bajo costo, está obsoleto. El futuro pertenece a la ‘maquila inteligente’, donde el productor peruano se convierte en un socio estratégico que ofrece más que solo confección. Gracias a la tecnología digital, ahora puede ofrecer servicios de valor agregado como el prototipado rápido, la integración con las plataformas de diseño de sus clientes, la producción de pequeños lotes bajo demanda y la trazabilidad completa del proceso. Esto transforma al productor de un simple proveedor a una pieza indispensable en la cadena de valor de las marcas globales.
“El rol del productor textil peruano está evolucionando de forma acelerada. Ya no se trata solo de fabricar tela, sino de ser un socio ágil, sostenible y digitalizado que pueda responder a las necesidades de un mercado global increíblemente dinámico”, mencionó Luis Huamancaja.
Además, indicó que la decisión de invertir en tecnología digital es la principal herramienta de competitividad para el presente.
De cara al 2026, el liderazgo de la industria textil peruana no dependerá solo de la calidad de sus fibras, sino de su capacidad para integrar estas nuevas reglas de juego. La convergencia entre sostenibilidad, personalización y digitalización seguirá impulsando la demanda por socios de producción que sean más versátiles, conectados y eficientes.
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