Rodrigo Lama
La escalada del conflicto en Medio Oriente marcó la dinámica de los mercados financieros durante la última semana. La incertidumbre geopolítica se ha convertido en el principal factor que guía el comportamiento de los activos financieros.
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Los ataques a infraestructura energética y la interrupción del tránsito de petroleros por el Estrecho de Ormuz —ruta por donde circula cerca del 20% del suministro mundial de crudo— impulsaron los precios del petróleo.
El Brent superó los US$108 por barril y el WTI se acercó a los US$98, reavivando los temores inflacionarios.
Este shock energético está generando presiones directas sobre la inflación global y obligando al mercado a reajustar sus expectativas de política monetaria.
INFLACIÓN
En paralelo, la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo su tasa de interés en el rango de 3,50% – 3,75%, tal como anticipaba el mercado. Sin embargo, su presidente, Jerome Powell, advirtió que la inflación no está cediendo al ritmo esperado.
Además, el dato de precios al productor de febrero subió 0,7% mensual, muy por encima de lo previsto. Este escenario también impactó en los commodities y en el dólar.
El oro corrigió cerca de 17% desde sus máximos recientes y el cobre cayó alrededor de 10% en la semana.
La evolución del conflicto en Medio Oriente será clave para los mercados, ya que una desescalada podría aliviar los precios del petróleo y reducir la volatilidad global.
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