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Yolanda Torriani: “Faltan políticas que incluyan a pymes”

Yolanda Torriani

Maribel Huayhuas

Yolanda Torriani, presidenta de la Comisión de Desarrollo de la Mujer Empresaria de la CCL, destaca en esta entrevista el creciente rol de la mujer en la economía peruana, su impacto en la productividad empresarial y la necesidad de políticas para cerrar brechas de género, temas que se abordarán en el XXIII Foro Internacional de la Mujer Empresaria y Emprendedora 2026.

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El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. ¿Observa en los últimos años una mayor reivindicación y generación de oportunidades para las mujeres en la sociedad?

Hoy existen mejores oportunidades para la participación femenina en áreas como administración, comercio, servicios, educación, turismo, tecnología y operaciones. En los últimos años, las mujeres hemos logrado una mayor presencia en directorios, gerencias, comités técnicos y gremios sectoriales, así como un mayor interés de formalización de empresas lideradas por mujeres. Se observa un fuerte posicionamiento de mujeres que destacan habilidades comunicativas, organizativas, técnicas y de gestión, así como mayor profesionalización, formación y estándares de gestión, innovación y productividad.

Se observa también una mayor participación femenina en sectores históricamente dominados por hombres, como bancos y financieras, seguros, minería, infraestructura y servicios públicos. Sectores dominados por mujeres incluyen comercio, cadenas comerciales, manufactura, textil y alimentos. Hoy existe una conciencia empresarial mucho más clara sobre el valor estratégico de la participación femenina.

¿Las empresas están implementando políticas efectivas de equidad de género y conciliación entre la vida laboral y familiar?

Hay avances importantes. Cada vez más las grandes empresas vienen incorporando políticas orientadas a promover la conciliación entre la vida laboral y familiar. Esto lo vemos en la implementación de programas de igualdad de oportunidades, trabajo flexible, licencias parentales y acciones para prevenir la discriminación y el hostigamiento en el entorno laboral. No obstante, aún es necesario consolidar políticas de manera transversal que alcancen a las pequeñas y medianas empresas.

Definitivamente es una estrategia empresarial que permite atraer y retener talento, mejorar la productividad y fortalecer la sostenibilidad de las empresas. Por ello, es fundamental seguir promoviendo una cultura corporativa que valore el equilibrio entre la vida personal y profesional como parte del desarrollo empresarial moderno.

¿Y desde su Comisión qué acciones o actividades han impulsado?

Como institución, nos comprometimos con el “Proyecto UE-AECID/CCL “Violencia de Género contra las Mujeres: para Fortalecer la prevención desde el Sector Privado”, donde se han desarrollado dos investigaciones especializadas enfocadas a las actitudes y creencias gerenciales sobre la discriminación y violencia de género en las empresas y sobre los costos invisibles del hostigamiento sexual laboral; estudios que permitieron conocer el estado de situación real de la Violencia de Género y contra la Mujer (VGCM) en la empresa; ambos estudios focalizados en Lima Metropolitana y en provincias.

Se reconoce la importancia de incorporar el enfoque de género en políticas públicas, sector privado y gremios empresariales para fortalecer la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres emprendedoras. En este marco, se articula con la Comisión Sexta de Mujer y Género del Parlamento Andino para promover normativas que apoyen la empresa femenina, el emprendimiento con enfoque de género, la cooperación internacional y la conciliación laboral y familiar.

¿Qué políticas públicas se requieren para cerrar las brechas de género en el ámbito empresarial?

Para cerrar dichas brechas se requieren políticas públicas claras y multisectoriales que promuevan la igualdad en contratación, promoción y remuneración; establezcan metas medibles de participación femenina en puestos de decisión y fomenten modelos de trabajo flexibles, mentorías, formación directiva y conciliación laboral y familiar. También es clave identificar ambientes laborales hostiles, implementar protocolos de prevención y sanción del acoso, impulsar la digitalización y garantizar empleos formales y adecuados para las mujeres.

La Comisión de Desarrollo de la Mujer Empresaria de la CCL propone fortalecer el emprendimiento femenino y la formalización mediante programas de capacitación técnica, empresarial y financiera; acceso a redes de apoyo y mercados; fomento de la educación continua; y políticas integrales de cuidado que redistribuyan responsabilidades domésticas. Además, es importante consolidar la participación activa de las mujeres en la formulación y evaluación de políticas públicas, promover la equidad salarial, impulsar la innovación y el comercio liderado por mujeres, fortalecer redes nacionales e internacionales y garantizar la protección de sus derechos, erradicando toda forma de violencia de género.

¿Cómo impacta el liderazgo femenino en la rentabilidad y competitividad de las empresas?

Cuando incorporamos más mujeres en los directorios y en la alta dirección, enriquecemos la toma de decisiones con una mirada más integral y visionaria del riesgo, con mayor sensibilidad e intuición hacia la sostenibilidad y con un claro compromiso con la transparencia.

El liderazgo femenino aporta equilibrio, visión de largo plazo y una comprensión más amplia del impacto social y económico de cada decisión. Ahora más que nunca, las organizaciones necesitan precisamente tomar decisiones responsables, sostenibles, rentables y alineadas con los valores que exige actualmente la sociedad.

Hoy las mujeres líderes deben asumir un rol articulador, transformador y multiplicador, pues el desarrollo económico actual no puede desligarse de la sostenibilidad, la inclusión, la ética y el éxito.

¿Cuáles son las principales brechas económicas que aún enfrentan las mujeres empresarias?

Estratégicamente, en los próximos cinco años el sector privado podría impulsar cambios clave en favor de la igualdad de género y el fortalecimiento del talento femenino. Entre estas acciones destacan: incrementar la formalidad y calidad del empleo, promover políticas y marcos normativos claros de igualdad de género en contratación, promoción, retención y fijación salarial con transparencia y metas de paridad, implementar modelos de trabajo híbrido y flexible basados en resultados, y establecer rutas de formación directiva, mentorías y programas de patrocinio para mujeres dentro de las organizaciones, con evaluación continua del impacto.

Los obstáculos identificados que son más frecuentes son los culturales y los organizacionales, como estereotipos de género en sectores como minería, mecánica, construcción, logística o industria pesada.

En cuanto al financiamiento, aunque ha habido avances importantes en inclusión financiera, aún no existe igualdad plena en el acceso al crédito para emprendimientos liderados por mujeres. Muchas emprendedoras participan en el sistema microfinanciero, pero enfrentan barreras como informalidad, menor acceso a garantías y brechas en educación financiera. No solo se trata de ampliar el acceso al crédito, sino de ofrecer condiciones favorables y escalables que permitan crecer, innovar y competir en igualdad de oportunidades.

¿Qué indicadores reflejan avances o retrocesos en el empleo formal femenino?

Existe evidencia de que una mayor participación femenina se asocia con mejoras en la productividad empresarial. En el Perú, un indicador de ello es el crecimiento del empleo femenino en empresas formales de más de 100 trabajadores, que en los últimos tres años aumentó 9,9 %, alcanzando 933 849 puestos de trabajo, según la planilla electrónica del Ministerio de Trabajo.

Cuando la participación femenina aumenta en este tipo de organizaciones, no se trata solo de más empleo, sino de integración en entornos más productivos, fomentando competencia interna, aprendizaje organizacional y retroalimentación de habilidades.

En 2025, el Perú avanzó en formalización laboral, considerando que el 70.2 % del empleo a nivel nacional y el 72.3 % en el caso de las mujeres se encuentra en transición hacia esquemas formales. Impulsar esta transición permitirá elevar la productividad y ampliar la base tributaria. Es imperante que el empleo adecuado en mujeres supere el 50 %, ya que solo el 42.3 % de las mujeres cuenta con este tipo de empleo.

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