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Cultura de ciberseguridad: el reto empresarial frente a la ingeniería social y los deepfakes

Conytec advierte que la cultura organizacional y el rol de los colaboradores son claves para prevenir amenazas informáticas en un entorno cada vez más expuesto.
Ante amenazas crecientes, descuidar la cultura de seguridad trae riesgos importantes. (Foto: Freepik.).
Empresa: Conytec / Código de asociado CCL: 00061530.7

Sandi Narciso


En un contexto empresarial cada vez más digitalizado, la ciberseguridad se ha convertido en un tema central para la continuidad operativa de las organizaciones. Los ataques informáticos ya no se limitan únicamente a fallas técnicas: hoy, las amenazas incorporan ingeniería social, manipulación emocional y herramientas como los deepfakes, capaces de imitar la realidad con gran precisión. Este escenario incrementa la exposición de empresas e instituciones frente a incidentes que buscan influir directamente en decisiones estratégicas y procesos clave del negocio.

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Diversos estudios sobre riesgo digital coinciden en que más del 80 % de los incidentes de seguridad tienen su origen en errores humanos, como accesos indebidos, respuestas impulsivas o falta de criterio ante situaciones sospechosas. Esta cifra evidencia que la protección tecnológica, por sí sola, resulta insuficiente. La seguridad ya no depende únicamente de un área especializada, sino de un esfuerzo colectivo donde cada colaborador puede fortalecer o debilitar la defensa organizacional.

Cultura de ciberseguridad en las empresas: un desafío más allá de la tecnología

Especialistas comparan la cultura de ciberseguridad con un “sistema operativo invisible” que sostiene procesos, datos y relaciones de confianza dentro de una organización. Su funcionamiento requiere actualizaciones constantes que van más allá de herramientas digitales. Capacitaciones, simulaciones y espacios de conversación interna se posicionan como prácticas necesarias para mantener activa la conciencia del riesgo.

En un entorno donde las amenazas evolucionan de manera permanente, no priorizar una cultura de seguridad puede generar consecuencias que trascienden lo técnico. La información se vuelve vulnerable, aumentan los costos económicos y reputacionales, las operaciones pueden verse interrumpidas y se instala una falsa sensación de protección que expone aún más a las empresas.

Ciberseguridad y factor humano: la primera línea de defensa organizacional

Cuando las personas comprenden su rol dentro de la estrategia de seguridad, dejan de ser un posible punto débil y se convierten en un eslabón activo de protección. Esto permite mejorar la detección temprana de incidentes, fomentar un uso más seguro de plataformas y datos, y fortalecer la corresponsabilidad interna.

En este contexto, Conytec, empresa asociada a la Cámara de Comercio de Lima, sostiene que las brechas más críticas no suelen estar en la falta de herramientas, sino en la ausencia de una cultura de seguridad alineada al negocio. Según Conytec, el acompañamiento a las organizaciones debe partir de su realidad y enfocarse en culturas que comprendan qué hacer, por qué hacerlo y cómo sostenerlo en el tiempo.

La empresa remarca que colocar a las personas en el centro de la estrategia constituye una decisión clave, ya que los colaboradores representan la primera línea de defensa frente a los riesgos digitales actuales.

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