Vacunemos a los trabajadores peruanos

Tratándose de vacunas contra una enfermedad mortal, ningún acto del Sector Privado debiera entorpecer los del Gobierno Nacional, que tiene la responsabilidad de atender a la población como conjunto.

 

Esto significa que no debe propiciarse que el Sector Privado compita contra el Sector Público, pues ello podría llevar a elevación de precios o escasez. Pero no se trata de una competencia, sino de todo lo contrario: necesitamos que todos quienes tengan la posibilidad, ayuden a salvar vidas peruanas.

 

En circunstancias trágicas como la que atravesamos, todo acto u omisión que demore la llegada y utilización de vacunas, cualquiera sea el canal y la forma, costará vidas de peruanos, y por lo tanto es inadmisible.

 

Impedir que los peruanos puedan generar un esfuerzo paralelo, no obstructivo, que ayude a la vacunación contra el COVID 19 como siempre ha ayudado con todas las otras campañas de vacunación, sería un error inmenso, un incumplimiento indigno del primer deber de nuestros gobernantes con ominosas consecuencias futuras.

 

Si el Gobierno Peruano no va a comprar una vacuna determinada, o si ya cerró acuerdos con los fabricantes de una vacuna y ya no va a comprar más, o si ya procuró las vacunas para las fases primera y segunda, que otros puedan importar y distribuir vacunas a la población, y que los empleadores puedan brindárselas a sus trabajadores y sus familiares, no tiene cómo ser perjudicial.

 

Al contrario, cualquier vacunación, cualquiera sea su fuente o canal, acortará la emergencia, liberará los servicios de salud, acelerará la recuperación económica, y aligerará la carga que afronta el Estado para vacunar a toda la población.  En suma: salvará vidas.

 

La prioridad en la coyuntura es que más peruanos sean vacunados antes.  Aseguremos que lleguen y se usen apenas se pueda, sin dejar el menor resquicio para la indolencia.

 

Muchos otros países estarán cubriendo pronto a toda su población, si no lo están haciendo ya.  Los jóvenes de esos países se estarán vacunando antes que nuestros ancianos, y que nuestro personal de emergencia.

 

No dejemos que esa disparidad empeore después en base a obstáculos creados por nosotros mismos.  Sabemos que muchos de nuestros asociados están dispuestos a hacer el esfuerzo por sus trabajadores.  El Gobierno no debe impedirlo.

 

La Comisión Laboral de la Cámara de Comercio de Lima