Ante la reciente publicación del diario El Comercio que revela la existencia de mecanismos irregulares mediante los cuales ciertas “escuelas virtuales” otorgan diplomados con certificación exprés, el Gremio de Educación de la Cámara de Comercio de Lima expresa lo siguiente:
1. Reafirmación del compromiso con la calidad educativa
La educación es un pilar fundamental para el desarrollo del país. Desde el sector privado, reiteramos nuestro compromiso con una educación de calidad, ética y transparente, orientada a la formación real de competencias y al fortalecimiento del capital humano del Perú.
2. Rechazo a prácticas fraudulentas
Condenamos de manera firme la actuación de aquellas entidades que, bajo la apariencia de instituciones educativas, engañan a la ciudadanía mediante la emisión de certificaciones sin sustento académico. Estas prácticas no solo constituyen un fraude, sino que afectan gravemente la confianza pública y desprestigian a todo el sector educativo privado.
3. Defensa del sector educativo que apuesta por la calidad
Como gremio, defendemos a las instituciones educativas que cumplen con la normativa vigente y apuestan por la mejora continua. Rechazamos cualquier generalización que pretenda equiparar a estas organizaciones con aquellas que operan al margen de la ley y la ética, pero, sobre todo, que se alejan de la búsqueda de una educación de calidad para nuestras generaciones actuales y futuras.
4. Llamado a la acción y fiscalización efectiva
Exhortamos al Ministerio de Educación y a otras autoridades competentes a fortalecer los mecanismos de supervisión y sanción frente a este tipo de prácticas. Asimismo, consideramos necesario que las entidades del Estado no reconozcan ni acepten certificaciones emitidas bajo estos esquemas fraudulentos.
5. Necesidad de una mirada multiactor
Garantizar la calidad educativa en el país requiere un esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil. Solo a través de una articulación efectiva y responsable será posible erradicar estas malas prácticas y promover estándares adecuados en la formación profesional.
Reiteramos que la educación debe ser sinónimo de rigor, esfuerzo y mérito. Cualquier intento de trivializarla mediante mecanismos fraudulentos debe ser rechazado con firmeza por todos los actores involucrados.
