¿Por qué suben los precios en el Perú?

El tipo de cambio nominal o de mercado, se define como la tasa de intercambio de la moneda local por dólar. Como en la gran mayoría de países, en el mundo se determina por la interacción de la oferta y la demanda con un grado de intervención por parte de la autoridad monetaria.

 

Tipo de cambio al alza

 

El dólar se viene fortaleciendo respecto a las monedas de la región a lo largo del año, como es el caso del peso chileno (9%) y el peso colombiano (14,2%), y respecto a las principales divisas del mundo en un promedio de 2,6%.

 

En el caso del sol peruano, el tipo de cambio venta del dólar en el sistema bancario ha crecido 13,2% en lo que va del año hasta el 9 de agosto. Si consideramos el tipo de cambio a partir de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el incremento fue de 5%.

 

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La volatilidad o variación del tipo de cambio sol-dólar, que siempre fue reducida en comparación a otras monedas de la región, se fue incrementando mes a mes a partir de abril, conocidos los resultados de la primera vuelta.

 

En el corto plazo son factores especulativos y monetarios los que explican la evolución del tipo de cambio, y en los últimos cuatro meses hemos observado una presión al alza producto de la incertidumbre con que se va copando toda la economía y, en contraparte, un Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que interviene, ya no para reducir volatilidad o cambios bruscos en el precio de la divisa, sino para evitar que el tipo de cambio se incremente más.

 

Commodities al alza

 

Los commodities son bienes sin valor agregado y son utilizados como materias primas para elaborar otros productos. Estos pueden ser metales, agrícolas y energía, entre otros, y en la actualidad los precios de gran parte de ellos se encuentran al alza en los mercados mundiales.

 

En lo que va del año, el cobre se ha incrementado en 22,8%, el zinc en 9,2%, el petróleo en 41%, el maíz en 27,4%, el aceite de soya en 56,7% y el trigo en 12%.

 

En el caso de los commodities agrícolas y de energía, que son los productos que importamos, el encarecimiento del precio en dólares sumado al aumento del tipo de cambio produce un fuerte impacto en el precio de dichos bienes expresado en soles.

 

Como ejemplo, una tonelada de aceite de soya costaba a comienzos de año alrededor de S/ 3.454 y al 5 de agosto llegó a S/ 6.286, un incremento del 82%. En el caso del maíz, el aumento fue de 44,4%.

 

A esta coyuntura se sumó la escasez de contenedores, la paralización de los vuelos comerciales y el caos en los terminales portuarios que han perjudicado la cadena logística del comercio internacional. En lo que va del año, la tarifa de envíos de la carga a granel subió en alrededor de 150%.

 

Sin embargo, esa tendencia cambió en el último mes de julio pues, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el índice de precios de alimentos en dicho mes bajó en 1,2% respecto a junio, específicamente en cereales (-3%), aceites (-1,4%) y lácteos (-2,8%).

 

Aunque aún el índice se ubica 31% por encima de su nivel de julio 2020.

 

 

¿Y la inflación?

 

La fuerte depreciación del sol frente al dólar y el aumento en el precio de los commodities han encarecido importaciones, las que, a pesar de ello, sumaron US$ 28.277 millones entre enero y julio 2021, mayor en 15,4% respecto a similar periodo del 2019, como resultado en parte de la fuerte reactivación económica del primer semestre del año.

 

Las importaciones se clasifican en tres grandes grupos: bienes de consumo (21,4% del total), insumos (47,9%) y bienes de capital (30,3%). Entre los bienes de consumo más importantes se tiene al maíz, trigo y lácteos –todos componentes de la canasta de consumo familiar–, cuyos precios internacionales están al alza.

 

Por el lado de los insumos se tienen las materias primas para la industria, agricultura y los combustibles y lubricantes. Y en lo que respecta a los bienes de capital, destacan los que abastecen a la industria y el transporte.

 

Estos factores son los que explican en gran parte la inflación registrada en el mes de julio de 1,01%, la quinta más alta en lo que va del presente siglo y que ubicó a la inflación acumulada enero-julio en 3,18%.

 

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) los precios que más subieron fueron el del balón de gas (10,1%), aceite vegetal (16,6%) y carne de pollo (4,1%).

 

Esto incluso podría arrastrar un incremento en el rubro de comidas fuera del hogar para el mes de agosto y que tienen un peso de 11,7% en la canasta de consumo, más aún por la recuperación del sector de restaurantes y del consumo privado en general.

 

La magnitud del incremento de precios queda determinada por el nivel de competencia en el mercado, el número de productos sustitutos, la evolución de la demanda interna, entre otros.

 

En cambio, si excluimos los productos de mayor volatilidad, como el precio de alimentos y los productos de la energía, la inflación en julio fue de 0,28%, registrando una tasa de 1,4% para el periodo enero-julio.

 

No sólo los precios al consumidor han sido afectados por la coyuntura actual, otros precios importantes como el índice de precios de la maquinaria y equipo, cuyos componentes son mayormente importados, se han incrementado en 8,31% entre enero y julio.

 

De acuerdo con la información del INEI, se ha elevado el precio de los bienes de capital importados para la agricultura (16%), para transporte (9,6%) y para la industria (8,4%).

 

Lo mismo ha ocurrido con los precios de los materiales de construcción cuya inflación acumulada fue de 8,6%, con un mayor incremento en tubos y accesorios de plástico (8,1% en julio y 16,4% en lo que va del año), cuyos insumos para su fabricación son importados.

 

Mejorar las expectativas

 

Un panorama similar se vivió en el año 2008 cuando la inflación llegó al 6,7% y la inflación de alimentos al 9,7%. En dicho año, el precio del maíz subió 39% y el trigo 27%, con dos etapas muy marcadas, un primer semestre con una fuerte tendencia al alza y un segundo a la baja.

 

Si bien hoy la inflación se ubica por encima del rango meta anual, lo importante es que estos factores que causaron el acelerado crecimiento de los precios vayan cediendo en los próximos meses para retornar al rango de 1% y 3%.

 

En ese sentido, el Gobierno puede contribuir a la baja de la inflación y sobre todo en el tipo de cambio, reduciendo la incertidumbre y temor en un manejo populista de la economía, nombrando como responsables de la política económica a profesionales que restablezcan la credibilidad y la confianza en que se mantendrá la estabilidad macroeconómica.

 

La presentación del presidente del Consejo de Ministros en el Congreso de la República y el proyecto de Presupuesto Público 2022 para fines de agosto serán claves en ese sentido, y también para definir el ritmo de recuperación del PBI.