Impulso para la industria metalmecánica

El sector metalmecánico peruano solo está operando al 50% de su capacidad y, según la Asociación de Empresas Privadas Metalmecánicas del Perú (Aepme), su reactivación podría demorar hasta mediados del próximo año. Esto debido a que dependen de la demanda del mercado interno que aún sigue golpeado.

 

Ante esta situación expertos en el rubro señalan que es necesario incorporar incentivos desde el Estado para promover las compras públicas y las obras de infraestructura, y así evitar que la industria siga cayendo.

 

Panorama del sector

 

Cabe resaltar que, de acuerdo a la Gerencia Central de Estudios Económicos del Banco Central de Reserva (BCR), en el 2019 la producción del sector productos metálicos, maquinaria y equipo creció 2,5%. Sin embargo, desde febrero de este año empezó su decrecimiento, y, de enero a julio, acumuló una caída del 33,4%, respecto a lo registrado el periodo anterior.

 

El profesor de ESAN, Jorge Merzthal, señala que, además de la coyuntura, lo que también ha estado afectando al sector metalmecánico es la paralización de proyectos clave de obras públicas tales como la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el Metro de Lima y otros de infraestructura en las regiones.

 

A ello se suma, dice, la competencia desleal que existe por parte de empresas asiáticas que ingresan al país con precios subvencionados, debido a que en el Perú no existe una reglamentación –como en otros países de la región– que obligue a tener un porcentaje de participación de empresas locales.

 

En resumen, la mano de obra peruana se ve perjudicada.

 

“Estos tres factores influyen en el sector metalmecánico que es un gran generador de empleo directo e indirecto y al mismo tiempo es un gran motor para la producción de insumos de todas las industrias básicas como quirúrgica, maquinarias, soldadura, etc.”, añade Merzthal.

 

Al respecto, el profesor asociado del Departamento Académico de Ciencias de la Gestión de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Jean Pierre Seclen, afirma que este sector tiene problemas estructurales, además de los coyunturales. Por ejemplo, está muy orientado a la importación de insumos y tecnología desde China, ya que el arancel para la exportación de maquinarias es casi 0%.

 

“Esa dependencia hace que este sector sea muy débil y ante cualquier problema externo tenga un efecto negativo en las empresas”, agrega y asegura que el sector metalmecánico históricamente no ha llegado a representar ni el 20% del PBI.

 

“Hasta el año pasado estábamos en 14%, pero su aporte más trascendental es el indirecto, pues tiene un efecto arrastre que llega de forma transversal a toda la economía e industrias del país y provoca que se dinamicen”, puntualiza Seclen.

 

Claves para la reactivación

 

En ese contexto, el gerente general de la Asociación de Empresas Privadas Metalmecánicas del Perú, Víctor Lazo, indica que están conversando con el Gobierno para que las empresas puedan participar a través de proyectos de infraestructura vial, minería, y otros de orden públicos de manera directa e indirecta.

 

“Deberíamos generar algún mecanismo para que, a través de licitaciones, las empresas peruanas tengan puntos adicionales por el hecho de ser locales y mantener operaciones en el país”, añade Lazo.

 

Lazo refiere que alrededor del 80% de las empresas metalmecánicas accedieron al programa Reactiva Perú, pero es corto el tiempo que se les ha dado para empezar a pagar los créditos (a partir del 2021). Considera que debería ampliarse el plazo, ya que no se ve reflejado en cómo está tardando la reactivación de la economía.

 

En ese sentido, el profesor Seclen toma como ejemplo el caso de España, donde el sector es pequeño, pero está catalogado como estratégico para la economía de ese país. Incluso cuentan con beneficios fiscales y políticas orientadas al desarrollo empresarial. Así, a fin de que se compre maquinaria española, se subvenciona el 60% del costo.

 

Aclara que algunas de las medidas para aplicar en el Perú están orientadas a las compras públicas. Es decir, que haya un gasto o estímulo fiscal para que las industrias locales utilicen componentes metalmecánicos hechos en el país.

 

De esta manera, el Estado incentivaría el aumento de la demanda local, pero con la condición de que esos beneficios vayan hacia la creación de innovación, además de promover alianzas y consorcios con los empresarios metalmecánicos peruanos.

 

“Para estimular la productividad y competitividad se necesita un diseño de política industrial que aún no tenemos. Solo existe una política de competitividad muy amplia”, asevera Seclen.

 

Por su parte, el profesor de ESAN, Jorge Merzthal, espera las compañías que tenían proyectos de inversión puedan acelerarlos y se empiece a cerrar la brecha de infraestructura pública, y con ello se incentive la oferta exportadora.

 

 

Caída de las exportaciones

 

Según datos brindados por el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima, las exportaciones del sector metalmecánico cayeron 30,3% entre enero y agosto de este año, respecto a similar periodo de 2019, y estuvieron valorizadas en US$ 262,8 millones.

 

Todos los subsectores de este grupo también decrecieron y solo “otros elementos mecánicos” aumentó en 11,23% (ver tabla). Entre los productos de este rubro se encuentran los instrumentos y aparatos para análisis físicos o químicos, aparatos respiratorios y máscaras antigas, entre otros.

 

Tras haberse expandido en el 2018 y 2019 (enero-agosto) alcanzando los US$ 387 millones y US$ 375 millones, respectivamente, la paralización de las actividades provocó que las empresas dejen de producir entre abril y junio.

 

“Con el inicio de las Fases 2 y 3 las compañías están volviendo a operar. La caída se está frenando y es posible que el próximo año las que puedan sobrevivir se recuperen al 100% de su capacidad”, proyecta el jefe del Idexcam, Oscar Quiñones.

 

En cuanto a mercados, Chile y Estados Unidos son los principales importadores de productos metalmecánicos peruanos. A ellos se suman Ecuador y Brasil, para el caso de manufacturas de metal.

 

“Se espera que paulatinamente entre el primer y segundo semestre del 2021 todos los sectores recuperen el nivel que tenían en el 2019. Eso dependerá de cuántas empresas importadores de insumos peruanos en el extranjero puedan sobrevivir. El caso de EE.UU. es distinto porque su gobierno les ha brindado ayudas estatales muy fuertes”, añade el jefe del Idexcam de la CCL.

 

Más tecnología e innovación

 

Oscar Quiñones también comenta que la industria metalmecánica peruana tiene mucho espacio para seguir creciendo, pero, principalmente, necesita tecnificar las maquinarias.

 

Según el profesor de la PUCP, Jean Pierre Seclen, si las empresas locales de metalmecánica tuvieran capacidad de desarrollar su propia tecnología y producir de manera flexible a cualquier mercado internacional, este problema interno se podría suplir con el mercado externo.

 

Del lado académico también se necesitan impulsos. De acuerdo a Seclen, pese a que el Perú cuenta con centros de formación técnicos y universitarios altamente competentes, aún no es insuficiente para la industria, pues muchos egresados son subempleados y no hay incentivos para que estas personas sean empleadas debidamente.

 

“Además, está el castigo social sobre que la carrera técnica en el sector metalmecánica es mal pagada en el país; cuando en Estados Unidos, Japón o Alemania sucede lo contrario”, agrega.

 

Mientras que todavía les cuesta a las empresas del sector invertir en formar a sus empleados. Al respecto, el profesor de ESAN, Jorge Merzthal, coincide y lamenta que los ingenieros y técnicos terminen emigrando, y que el Perú pierda ese capital humano que tanto cuesta.

 

“Necesitamos hablar de competitividad y capacidad de adaptarse, competir a nivel internacional y estar a la altura de las especificaciones técnicas altamente demandantes de los proyectos de gran envergadura”, sentencia.