
Maribel Huayhuas
1. ¿Cómo evalúa el desempeño del sector construcción en el 2025 y en los últimos años y qué factores han sido clave para su recuperación reciente?
El desempeño del sector construcción en 2025 ha sido claramente positivo. Según cifras oficiales, al cierre del tercer trimestre el sector registró un crecimiento de 6.4 %, acumulando una expansión de 5.6 % entre enero y octubre de ese año. Para el cierre del 2025, las proyecciones han sido revisadas al alza hasta un crecimiento cercano al 5.7 %, reflejando una recuperación más sólida de lo inicialmente previsto.
Este resultado responde a una combinación de factores. Por el lado privado destaca el repunte de la inversión residencial, que logró revertir dos años consecutivos de caída. Ello gracias al dinamismo de la autoconstrucción, la reducción en los precios de materiales y una mayor disponibilidad de crédito hipotecario. En paralelo, la inversión pública, particularmente a nivel subnacional, mostró una mejora significativa en su ejecución, mientras que el avance de grandes proyectos de infraestructura aportó un impulso adicional.
En síntesis, estos elementos han permitido que el sector construcción vuelva a posicionarse como uno de los principales motores de la reactivación económica y del empleo formal en el país.
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2. Con el respaldo de estos resultados, ¿cuánto será el crecimiento del sector para el presente año y cuáles serán los principales proyectos que impulsarán este crecimiento?
Para el 2026, las proyecciones oficiales anticipan un crecimiento moderado, pero sostenible del sector construcción, en un rango de 2.5 % a 3.1 %, sustentado en una cartera relevante de proyectos de inversión pública y privada.
En el ámbito de la inversión pública, el dinamismo estará impulsado por la continuidad de grandes obras de infraestructura de transporte, como la Línea 2 del Metro de Lima, así como el inicio de proyectos de Asociaciones Público-Privadas (APP), entre los que destacan el Anillo Vial Periférico, la modernización de los Muelles Norte y Sur del Callao y el avance del Aeropuerto Internacional de Chinchero. Si bien el proceso de consolidación fiscal podría moderar el ritmo del gasto, la inversión pública se mantendría en niveles históricamente altos, cercanos al 4.8 % del PBI.
Por el lado de la inversión privada, la minería continuará siendo uno de los principales pilares del crecimiento, con el desarrollo y construcción de proyectos como San Gabriel, Tía María, Reposición Antamina, Zafranal, Pampa de Pongo, así como iniciativas de optimización y ampliación como Cerro Verde y Huarón. Estos proyectos no solo impulsarán la inversión, sino que también generarán empleo y encadenamientos productivos en diversas regiones del país.
Asimismo, los proyectos de irrigación, como Chinecas, Chancay–Lambayeque y la tercera etapa de Chavimochic, serán claves para ampliar la frontera agrícola y fortalecer el desarrollo regional. A ello se suman iniciativas de desarrollo industrial y urbano, como el Parque Industrial de Ancón, con una inversión estimada de US$ 1 261 millones, que contribuirá a ordenar el crecimiento industrial y mejorar la competitividad de la economía nacional.
En suma, estos factores permitirán sostener el crecimiento del sector construcción en 2026 y sentar las bases para una expansión más robusta en los años siguientes.
3. Si bien la inversión privada y los proyectos de APP vienen ganando relevancia, ¿qué tan determinantes serán para dinamizar el sector en el corto y mediano plazo?
La inversión privada y las APP serán absolutamente determinantes para el desempeño del sector construcción en el corto y mediano plazo. Las estimaciones indican que la inversión privada total podría superar los US$ 58 000 millones en 2026, consolidándose como el principal motor del crecimiento económico.
En particular, el rol de las APP es estratégico. Entre 2025 y 2026, el país se ha trazado como objetivo la adjudicación de proyectos por cerca de US$ 17 000 millones, principalmente en transporte, puertos y saneamiento. A ello se suma el impulso de 12 adendas priorizadas que permitirán viabilizar inversiones adicionales por más de US$ 15 000 millones en infraestructura ya existente.
Esta combinación no solo garantiza una cartera sostenida de proyectos, sino que también permite acelerar la provisión de infraestructura de calidad, reducir brechas y generar empleo, siempre que se preserve la seguridad jurídica y la predictibilidad regulatoria.
4. ¿Qué impacto tiene la estabilidad macroeconómica en el desarrollo de nuevos proyectos de construcción?
La estabilidad macroeconómica es el cimiento sobre el cual se desarrolla la industria de la construcción. Una inflación controlada, dentro del rango meta de 1 % a 3 %, ha permitido recuperar el poder adquisitivo de los hogares, impulsando tanto la inversión residencial como la autoconstrucción.
Asimismo, la flexibilización de las condiciones financieras, reflejada en la reducción de las tasas de interés corporativas e hipotecarias, ha disminuido el costo del capital y mejorado la viabilidad financiera de nuevos proyectos. A ello se suma la estabilidad del tipo de cambio, que ha favorecido la importación de bienes de capital y materiales de construcción, los cuales han registrado crecimientos de dos dígitos durante 2025.
En un sector intensivo en inversión y planificación de largo plazo, estos factores son decisivos para sostener la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.
5. ¿Qué obstáculos estructurales aún enfrenta el sector que impiden un mayor crecimiento?
Pese a los avances, persisten desafíos estructurales que limitan el pleno potencial del sector construcción. Uno de los principales problemas es la debilidad en la gestión pública de proyectos: el 65.5 % de las obras presenta sobrecostos, principalmente debido a plazos de ejecución excesivos que promedian los 31,7 meses.
A ello se suma la existencia de 2 572 obras paralizadas, valorizadas en aproximadamente S/23 000 millones, muchas de ellas detenidas por discrepancias contractuales, arbitrajes y deficiencias en los expedientes técnicos. La tramitología, la sobrerregulación y la escasez de capacidades técnicas especializadas siguen siendo barreras relevantes.
Desde el gremio, consideramos clave profundizar los esfuerzos de simplificación administrativa y fortalecer la gestión de proyectos mediante estándares modernos.
7. ¿Qué regiones del país muestran mayor dinamismo y dónde existen oportunidades para proyectos de gran envergadura?
Arequipa destaca con una cartera priorizada de 20 proyectos estratégicos que superan los US$ 14 000 millones. Cajamarca lidera la inversión minera con ocho proyectos valorizados en más de US$ 16 000 millones. También muestran alto dinamismo regiones como Áncash, La Libertad y Piura, principalmente en infraestructura vial, irrigación y puertos, así como Cusco en transporte y salud.
Las mayores oportunidades para proyectos de gran envergadura se concentran en el hub portuario Chancay–Ancón, en Lima, y en la ambiciosa cartera ferroviaria nacional, valorizada en más de US$ 41 000 millones.
8. En un contexto preelectoral, ¿qué señales deberían priorizar los candidatos para atraer mayor inversión al sector?
En un contexto preelectoral, la señal más importante para los inversionistas es la continuidad de la estabilidad macroeconómica y el respeto irrestricto a los marcos jurídicos que rigen la inversión privada. La predictibilidad es clave para proyectos de largo plazo como los de construcción e infraestructura.
Asimismo, los candidatos deben priorizar reformas orientadas a reducir las ineficiencias en las compras públicas, lo que podría generar ahorros de hasta 2.5 % del PBI, y comprometerse con el destrabe efectivo de las obras paralizadas. El fortalecimiento de capacidades de gestión, mediante herramientas como BIM y Oficinas de Gestión de Proyectos (PMO), también resulta fundamental.
Finalmente, un proceso electoral ordenado y responsable es, en sí mismo, una señal potente para no interrumpir las decisiones de inversión.
9. Para finalizar, ¿cómo contribuye el sector construcción al cierre de brechas y al desarrollo sostenible del Perú?
El sector construcción es uno de los principales motores de la infraestructura, la productividad y el empleo formal en el Perú. Con una inversión del gobierno general cercana al 5.0 % del PBI y una cartera de proyectos privados que supera los US$ 80 000 millones, el país enfrenta una oportunidad histórica para cerrar brechas sociales y territoriales.
Desde el Gremio de Construcción e Ingeniería de la CCL reafirmamos nuestro compromiso con el diálogo público-privado y con la promoción de reformas que permitan transformar este dinamismo en desarrollo sostenible y bienestar para todos los peruanos.

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